Hong Kong estrecha cerco sobre el capital chino con nuevas trabas a carteras de inversión

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Hong Kong, 28 may (EFE).- La Autoridad Monetaria de Hong Kong ordenó a la banca local endurecer de forma más estricta las condiciones para abrir y gestionar depósitos de valores pertenecientes a ciudadanos de China continental, un paso diseñado para bloquear las fugas de liquidez no reguladas hacia el exterior.

Mediante una circular remitida este miércoles a todo el sector financiero autorizado, el banco central de facto del territorio exige aplicar tres normas de acatamiento obligatorio.

La primera de ellas obliga a clausurar de forma inmediata cualquier portafolio operativo que haya sido iniciado utilizando documentación fraudulenta o de procedencia dudosa.

De igual forma, las instituciones de crédito deberán cancelar definitivamente aquellas cuentas inactivas que registren actualmente un saldo nulo.

La tercera directriz impone una revisión exhaustiva sobre el origen de los fondos y la veracidad de las credenciales bancarias durante la captación de nuevos usuarios.

En el marco de esta restricción regulatoria, las agencias de la excolonia británica requerirán a los clientes procedentes de China Continental que rubriquen una declaración jurada de conformidad legal antes de formalizar contratos financieros inéditos.

Esta ofensiva supervisora coincide temporalmente con la campaña desplegada la semana pasada por la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China.

Dicho organismo estatal anunció pesquisas oficiales y notificaciones de castigo administrativo contra múltiples corporaciones, tanto domésticas como foráneas, por presuntas irregularidades.

En el punto de mira de Pekín figuran conocidos intermediarios digitales como Tiger Brokers, Futu y Longbridge.

A estas plataformas tecnológicas se les imputa el ejercicio ilícito de actividades bursátiles dentro de las fronteras continentales, captando patrimonio sin las licencias preceptivas.

Dichas aplicaciones informáticas gozaban de una amplia aceptación entre los pequeños inversores del gigante asiático, al franquear el acceso a títulos cotizados en Estados Unidos y en el propio parqué hongkonés.

Esta operativa permitía a los minoristas sortear las férreas barreras gubernamentales al movimiento de divisas, un asunto de seguridad macroeconómica para el Ejecutivo chino.

Frente al blindaje normativo coordinado a ambos lados, el supervisor monetario hongkones insta a las entidades corporativas a reconducir los flujos de capital.

Si los individuos radicados en el territorio continental buscan posicionarse en la plaza financiera asiática, los asesores deberán canalizarlos obligatoriamente hacia pasarelas transfronterizas lícitas.

Entre estos cauces institucionales aprobados sobresalen el esquema oficial de Conexión Transfronteriza de Gestión de Patrimonios, además de los enlaces directos de compraventa de acciones conocidos como Conexión Bursátil Shanghái-Hong Kong y su equivalente operativo con Shenzhen.

La maniobra actual constata la paulatina convergencia entre el centro financiero internacional y los aparatos de vigilancia de la segunda economía mundial.

Al erradicar los vacíos legales del sistema, la jurisdicción hongkonesa busca consolidar su estatus global, asegurando que la riqueza vecina fluya únicamente bajo el escrutinio del Estado.