Reina la incertidumbre sobre el resultado de las conversaciones entre Teherán y Washington, luego de que esta semana se registraran los enfrentamientos más graves desde la entrada en vigor de un alto al fuego el 8 de abril.
Fuentes en Washington habían mencionado el jueves que las partes lograron un marco de acuerdo que preveía una prórroga de 60 días de esa frágil tregua. Sin embargo, una reunión de dos horas celebrada el viernes en la Casa Blanca no dio lugar a ningún anuncio inmediato.
“Irán debe aceptar que nunca tendrá armas nucleares. El estrecho de Ormuz debe abrirse de inmediato” y Teherán debe comprometerse a desminarlo, enumeró antes de ese comité el presidente Donald Trump en su red Truth Social.
También exigió que las reservas de uranio altamente enriquecido de la república islámica sean “DESTRUIDAS”.
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Por la noche, un funcionario de la Casa Blanca indicó a la AFP que “el presidente Trump sólo hará un acuerdo que sea bueno para Estados Unidos y respete sus líneas rojas”.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, advirtió este sábado en Singapur que su país es “más que capaz” de reanudar las hostilidades contra Irán “si fuera necesario”.
“Nuestras reservas son más que adecuadas para eso, tanto allí como en todo el mundo, debido a cómo equilibramos munición de alta precisión y más abundante”, señaló el jefe del pentágono durante el Diálogo de Shangri-La, la principal cumbre de seguridad en Asia.
Por su parte, el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, aseguró en respuesta a las declaraciones de Trump que “los intercambios de mensajes continúan, pero aún no se ha alcanzado ningún acuerdo final”.
Además, desmintió que hubiera alguna discusión por el momento sobre la cuestión nuclear y defendió “la situación especial” de Ormuz, paso marítimo clave para el tránsito mundial de hidrocarburos actualmente bloqueado, debido a su ubicación geográfica en aguas territoriales de Irán y Omán.
