A través de X, la Cancillería china explicó este miércoles que la visita responde a una invitación del ministro de Exteriores chino, Wang Yi, quien prevé reunirse con el birmano entre el 4 y el 6 de junio en Pekín.
Hasta ahora se desconoce la agenda de Tin Maung Swe, también exmilitar cercano a Min Aung Hlaing, designado en el cargo en abril pasado tras desempeñarse como embajador ante China entre 2022 y 2025, cuando la junta golpista perdió prácticamente todo el reconocimiento en Occidente después de la asonada de 2021.
La sublevación, liderada por Min Aung Hlaing, puso fin a una década de transición democrática en Birmania, entonces liderada por la premio nobel de la paz Aung San Suu Kyi, arrestada desde el golpe y en paradero desconocido, pese a que los militares aseguraron haberle concedido el arresto domiciliario el mes pasado.
Min Aung Hlaing se reunió el lunes en Nueva Delhi con el primer ministro indio, Narendra Modi, en su primer viaje internacional desde que asumió la jefatura de Estado tras unas elecciones sin oposición real celebradas entre diciembre y enero pasado.
Durante el encuentro, ambos líderes acordaron avanzar en una "asociación para la paz, el progreso y la prosperidad", así como colaborar en comercio, inversión, conectividad, seguridad y gestión de fronteras, informó en X el portavoz del Ministerio indio de Exteriores, Randhir Jaiswal.
El general birmano llegó el sábado a la India para una visita oficial de cinco días acompañado por una delegación de alto nivel, en un viaje poco habitual desde el golpe, considerando que su itinerario internacional se ha limitado a países aliados o vecinos, como China, Rusia, Bielorrusia y Tailandia.
Un reporte reciente de Crisis Group advierte que los golpistas han asumido esta apariencia civil desde las elecciones pero el poder sigue en manos de militares, mientras las autoridades, con ayuda de China, buscan mejorar sus lazos diplomáticos.
Birmania sigue sumida en una guerra de guerrillas agravada desde 2021, con más de 8.000 muertos y más de 22.000 detenidos a manos del Ejército y las fuerzas de seguridad, según la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos.
