“Tres migrantes afganos fueron quemados vivos deliberadamente y perdieron la vida en un ataque criminal y brutal en la zona de Amendolara, en la provincia de Cosenza (...) El Emirato Islámico de Afganistán (como se autodenomina el régimen talibán) condena enérgicamente este hecho horrible e inhumano”, se indica en un comunicado.
El ministerio de Exteriores afgano pidió a las autoridades italianas una investigación “transparente e imparcial” sobre el suceso para llevar a los autores del crimen ante la justicia.
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Video revela cómo ocurrió el ataque
Por el momento, la Policía italiana ha detenido a dos hombres de nacionalidad paquistaní por el crimen, tras ser interceptados en una localidad cercana gracias al sistema de vídeovigilancia de la gasolinera donde tuvo lugar el homicidio, que registró todas las fases del crimen.
Las imágenes muestran a dos personas bloqueando las puertas desde el exterior con los brazos, mientras que presumiblemente se arroja líquido inflamable desde la puerta trasera y luego aparece una llama y ambos huyen.
En su declaración, los talibanes urgieron a “salvaguardar la vida, la dignidad, la seguridad y los derechos fundamentales de los migrantes afganos que residen en Italia y en otros países”.
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Sobreviviente reveló el motivo del ataque
El único superviviento, también de nacionalidad afgana, logró escapar rompiendo el cristal de la ventanilla y reveló que los atacantes les prendieron fuego por exigir el pago de su trabajo como jornaleros. “No nos daban dinero. Comida sí, una casa sí, pero nada de dinero”, dijo la víctima durante una entrevista a la televisión pública RAI.
Según datos de la Embajada de Italia en Afganistán, Roma ha evacuado y acogido a miles de ciudadanos afganos desde la crisis de agosto de 2021 a través de programas de emergencia bajo los denominados “corredores humanitarios”, regularizando sus papeles para trabajar en el país.
El suceso ha provocado la condena de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien calificó el crimen de “horrible” y urgió a esclarecerlo, mientras que la Conferencia Episcopal Italiana ha denunciado que este suceso vuelve a poner el foco en las condiciones de “esclavitud” que sufren miles de jornaleros migrantes en los campos del centro y sur del país.