El objetivo de este supuesto plan era además de dirigente del GUR jefe adjunto del órgano del Estado ucraniano que se encarga de los prisioneros de guerra tanto ucranianos como rusos.
El alto cargo del GUR que ocupa este puesto en el órgano que se ocupa de los prisioneros de guerra es el portavoz de la inteligencia militar ucraniana Andrí Yusov, una de las figuras de mayor exposición pública en la estructura de espionaje del Ministerio de Defensa de Ucrania.
Según la investigación de la Fiscalía, el detenido -que tiene experiencia de combate y competencias en labores de inteligencia- habría acordado con agentes rusos recibir 100.000 dólares si conseguía organizar un atentado para acabar con la vida de Yusov.
El sospechoso recibió de su interlocutores en Rusia un adelanto de 10.000 dólares, según la Fiscalía, que afirmó asimismo que el hombre llevó a cabo misiones de vigilancia en la zona en la que vive Yusov y había empezado a buscar a alguien para que ejecutara el atentado con un dron de visión remota modificado.
Los servicios de inteligencia anuncian junto a la Fiscalía de forma periódica la desarticulación de supuestos planes rusos para matar a militares y dirigentes ucranianos por medio de agentes reclutados dentro de Ucrania.
Ambos bandos han llevado a cabo con éxito varias operaciones de este tipo contra el enemigo desde que comenzó la invasión a gran escala rusa en febrero de 2022.
