Sobre esta cuestión, el papa pidió a los prelados españoles justicia y reparación por la "plaga" de abusos en el seno de la Iglesia.
Esta tercera jornada de la visita del papa a España terminó con una celebración diocesana en el estadio Santiago Bernabéu con 70.000 fieles enfervorecidos, una muestra más del gran entusiasmo de centenares de miles de personas que asisten a los actos y abarrotan las calles de Madrid estos días, a pesar del calor, para verlo y vitorearlo.
El martes viajará a Barcelona para iniciar la segunda etapa del viaje, que terminará el viernes en las islas atlánticas de Canarias.
Por vez primera, un papa se dirigió hoy al Parlamento español, reunido en sesión conjunta del Congreso y del Senado y con la presencia del Gobierno.
El pontífice pronunció un alegato contra la polarización política, en defensa de la vida, de la dignidad humana y de los que dejan atrás su tierra en busca de una vida mejor. El discurso fue recibido con siete minutos de aplausos.
Según el pontífice, "la situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos".
"Es indispensable una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran", instó.
León XIV también apostó por la resolución de las controversias globales por "los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional".
"La paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo", argumentó.
El papa criticó que en diversos lugares del mundo, y también en Europa, se vuelva a presentar el rearme como respuesta "a la fragilidad del escenario internacional".
Consideró que la verdadera seguridad "nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra".
Sobre la defensa de la vida humana, dijo que "no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de la civilización".
Según el papa, "toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural". Así se refirió al aborto y la eutanasia, que en España son legales.
"Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?", se preguntó de manera retórica.
El papa, que comenzó la jornada reuniéndose brevemente con el jefe de Ejecutivo, Pedro Sánchez, emplazó a los obispos a responder con "escucha y justicia", pero también con "reparación", a las víctimas de abusos sexuales, una cuestión que definió como "una plaga" en el seno de la Iglesia.
"Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación", sentenció.
Luego se reunió con seis víctimas de abusos durante una hora en la Nunciatura, las ha escuchado "con afecto y atención" y les ha asegurado "su cercanía y la de toda la comunidad eclesial", según un comunicado del Vaticano.
"Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación", ha proclamado el pontífice
León XIV les ha hecho llegar su compromiso "de que las propuestas recibidas sirvan de base para futuros esfuerzos y de que la Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro".
Sin embargo, varias asociaciones de víctimas denunciaron estos días que hayan sido excluidas de la visita papal y reclamaron no solo "buenas palabras", sino "acciones contundentes". Hoy, además, aseguraron que el papa se llevará una visión "sesgada" de la realidad de las víctimas.
Finalmente, el pontífice escuchó varios testimonios de fe y de experiencia vital de varias personas de las diócesis de la región de Madrid, entre ellas varios peruanos, en un estadio Santiago Bernabéu abarrotado.
Sobre Madrid, "la capital de un gran país europeo" donde se toman decisiones importantes, León XIV apuntó que el amor "es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa", en referencia, una vez más hoy, a los inmigrantes.
"Vosotros sois la Iglesia diocesana en medio de un pueblo que ama la música, la danza y el estar juntos, pero que también conoce los conflictos, la resignación y, a veces, la desesperación, situaciones en las que el Evangelio puede abrir un camino a la esperanza", dijo.
