Merz y Macron ponen fin a proyecto de cazas de sexta generación en que participaba España

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Berlín, 8 jun (EFE).- El proyecto para desarrollar cazas de sexta generación, conocido como Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS), en el que participaban Alemania, Francia y España, ha fracasado definitivamente, después de que Berlín y París llegaran al más alto nivel a la conclusión final de que las diferencias entre Airbus y la francesa Dassault eran insuperables.

"El presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, han llegado a la conclusión compartida de que las empresas implicadas no han logrado ponerse de acuerdo para construir un avión de combate conjunto. Ambos dirigentes reconocen esta realidad", indicaron a EFE fuentes del Gobierno germano.

Por ello, Merz sugirió a Macron "que no se siguiera adelante con el desarrollo de un caza común", añadieron.

Según el diario Handelsblatt, el canciller comunicó personalmente la decisión al presidente francés durante una reunión en los márgenes de una cumbre de la Unión Europea (UE) sobre los Balcanes Occidentales celebrada la semana pasada en Montenegro.

Las fuentes explicaron sin embargo que el núcleo del programa FCAS continuará desarrollándose como un "sistema de sistemas europeo".

Este componente constituye, por así decirlo, el "sistema nervioso" que conecta en una red integrada a los aviones, drones y otros elementos del sistema de combate, señalaron.

Según Handelsblatt, Alemania y Francia desean en concreto seguir desarrollando conjuntamente el sistema digital de mando y control, también parte del FCAS, que conectará los aviones con drones y satélites.

El reparto concreto de responsabilidades para este "sistema de sistemas" se debatirá previsiblemente en el próximo consejo ministerial franco-alemán que se celebrará pronto en Alemania.

De acuerdo con las fuentes gubernamentales, entonces ambos ministerios de Defensa deberán elaborar "un plan de trabajo conjunto y actualizado para la cooperación industrial en materia de defensa, centrado en unos pocos proyectos realistas y relevantes".

El FCAS era uno de los proyectos estratégicos más relevantes para Europa y para España, que participaba junto con Francia y Alemania en una iniciativa que pretendía reemplazar a partir de 2040 a los Eurofighter y Rafale hoy en servicio.

Las dificultades de la iniciativa se produjeron a raíz del deseo de la firma armamentística y aeronáutica francesa Dassault de hacerse con el control del 80 % del proyecto, pese a que inicialmente se había pactado una participación del 33 % para cada uno de los socios.

Tanto Alemania como España querían mantener el acuerdo inicial.

La empresa española Indra, que se ha posicionado como "parte de la solución" ante esa rivalidad franco-alemana, había destacado el papel de España como socio en igualdad de condiciones.

Pero las diferencias franco-alemanas iban más allá de la cuestión del liderazgo del proyecto.

Recientemente Merz explicó que Berlín y París requerían características técnicas diferentes en un caza de nueva generación, ya que "los franceses necesitarán un avión con capacidad nuclear y otro apto para portaaviones, mientras que nosotros eso actualmente no lo necesitamos", señaló.

Durante meses, Alemania y Francia intentaron resolver el conflicto e incluso se recurrió a mediadores para facilitar un acuerdo, pero estos concluyeron su trabajo sin éxito.

Según Handelsblatt, Dassault desarrollará ahora su propio caza francés de sexta generación, en tanto que Airbus diseñará un modelo para Alemania y "previsiblemente también para España".

La empresa podría además buscar nuevos socios internacionales.

El grupo sueco Saab, fabricante del caza Saab JAS 39 Gripen, ya ha mostrado interés en colaborar con Berlín.