En unas conclusiones aprobadas por los ministros de Transporte de los Estados miembros, reunidos en un consejo en Luxemburgo, los Veintisiete subrayan que los puertos desempeñan un papel "vital" para fortalecer la autonomía estratégica de la UE, asegurar cadenas de suministro, acelerar la transición energética y mantener el liderazgo europeo en el transporte marítimo mundial.
"Los puertos de Europa son mucho más que puertas de entrada para el comercio. Son activos estratégicos para nuestra economía, nuestra seguridad y nuestro suministro energético", afirmó en un comunicado el ministro chipriota de Transportes, Comunicaciones y Obras, Alexis Vafeades, cuyo país ejerce la presidencia semestral del Consejo.
El ministro añadió que las conclusiones envían "un mensaje claro", pues destacan que Europa necesita puertos "competitivos, resilientes y preparados para el futuro".
La estrategia europea para los puertos aborda los desafíos que afrontan tanto los puertos marítimos como los interiores en ámbitos como la competitividad, la sostenibilidad, la resiliencia, la seguridad, la digitalización y el desarrollo social.
Según el Consejo, los puertos están evolucionando cada vez más hacia "centros industriales multifuncionales" y deben ampliar capacidad, descarbonizar operaciones, acelerar la digitalización y reforzar la seguridad al mismo tiempo.
Los Estados miembros advierten, en materia de seguridad, de un entorno "cada vez más complejo", con amenazas relacionadas con el terrorismo, el sabotaje, la delincuencia organizada, la corrupción, los ciberataques, las amenazas híbridas y los drones.
Destacan, además, el papel de los puertos en la movilidad militar y la preparación defensiva europea, al considerarlos nodos esenciales para el movimiento de personal y equipos militares, y pide que la estrategia se alinee con los trabajos en curso en ese ámbito y con los esfuerzos de la OTAN.
En el plano económico, los países reclaman mantener unas condiciones de competencia equitativas frente a "asimetrías regulatorias", "competencia desleal" y determinadas prácticas de terceros países, así como vigilar las inversiones extranjeras para evitar un "control extranjero indebido" sobre infraestructuras portuarias críticas.
Los Estados miembros también piden más apoyo para la electrificación, las redes inteligentes y el suministro eléctrico en puerto desde tierra, aunque advierten del posible impacto del régimen europeo de comercio de emisiones sobre la competitividad portuaria, incluido el riesgo de desvío de tráfico, fuga de carbono y relocalización de inversiones.
