Sanjinés juró el cargo en un acto en la casa de Gobierno en La Paz, tras la renuncia el pasado 2 de junio de la hasta entonces ministra de Educación Beatriz García.
El nuevo ministro sostuvo que asume esta responsabilidad "con la firme convicción de que la educación es la columna vertebral sobre la cual se construye el destino" del país y prometió dialogar con los sindicatos de maestros urbanos y rurales.
A su turno, Paz agradeció a García por el trabajo realizado y también a Sanjinés por "ponerle el hombro a la patria" en un momento en el que, según dijo, su Gobierno está "transformando" al país y que se busca mejorar la educación donde actualmente hay "enormes deficiencias".
La semana pasada, junto con García también renunció el entonces ministro de Defensa, Marcelo Salinas, quien fue reemplazado por Ernesto Justiniano, que se desempeñó hasta ese momento como zar antidrogas del Gobierno.
Los magisterios urbano y rural se movilizaron durante mayo para exigir un aumento salarial y el segundo sector se sumó luego a las protestas que exigen la renuncia del presidente.
Paz, que lleva siete meses de Gobierno, anunció el pasado 20 de mayo ajustes en su gabinete de ministros y un día después, dimitió el ministro de Trabajo, Edgar Morales, alegando que lo hacía "para pacificar el país". En su lugar tomó juramento el abogado Williams Bascopé.
En la sexta semana del conflicto, se mantienen los bloqueos de carreteras en seis de los nueve departamentos de Bolivia, sobre todo en las regiones andina y central, donde hay desabastecimiento de alimentos, medicamentos y combustibles.
Las protestas son alentadas por los sindicatos de campesinos del altiplano, la Central Obrera Boliviana (COB) y seguidores del expresidente Evo Morales (2006-2019), quienes exigen la renuncia de Paz y se niegan a dialogar.
Los conflictos han dejado hasta el momento al menos diez fallecidos, incluidas siete personas que no pudieron recibir atención médica oportuna por los cortes de rutas, y pérdidas económicas por más de 2.340 millones de dólares.
