El nuevo balance, divulgado por el Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC), añade dos muertos más respecto al informe publicado la víspera y refleja un significativo aumento en el número de personas cuyo paradero sigue sin conocerse, que pasa de 17 a 31, una cifra que centra ahora la preocupación de los equipos de emergencia.
Las operaciones de rescate prosiguen en varias provincias del sur del archipiélago, donde decenas de estructuras quedaron dañadas o destruidas por el sismo y las más de 2.000 réplicas posteriores.
Las autoridades mantienen desplegados efectivos de Defensa Civil, fuerzas armadas y voluntarios para localizar a posibles supervivientes bajo los escombros.
El potente temblor, uno de los más intensos registrados en Filipinas en las últimas décadas, ha afectado a cerca de 390.000 personas, según datos actualizados este jueves por el Departamento de Bienestar Social y Desarrollo del Gobierno.
El reporte también eleva a 18.614 el total de casas dañadas, de las cuales 3.330 quedaron destruidas por completo, y cifra en 39.293 el número de personas desplazadas por el desastre, cuyos daños y alcance siguen cuantificándose.
El sismo también causó daños en edificios públicos, carreteras, puentes y redes de suministro eléctrico y agua potable en varias zonas de Mindanao, la segunda isla más grande del archipiélago.
De manera preliminar, el Gobierno estima que las pérdidas en infraestructuras superan los 9 millones de dólares.
Filipinas se encuentra en el denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta, donde los terremotos son frecuentes.
