Kodama, fallecida en 2023, heredó tras la muerte de Borges la totalidad de sus propiedades, su enorme biblioteca y quedó a cargo de los derechos sobre sus escritos, en los que el cuentista, poeta y ensayista alcanzó fama internacional a través de traducciones a decenas de idiomas e influenció a miles de escritores y artistas.
La asistente y luego esposa del autor de 'Ficciones' -un clásico universal del cuento, publicado en 1944- fue, además de escritora y traductora, la conductora de la Fundación Borges, creada en 1988 y desde su fallecimiento en manos de cinco de sus sobrinas y sobrinos, ninguno de los cuales provenía originalmente del ámbito literario.
"Desde que falleció María, continuamos con las mismas actividades que se venían realizando y enfocamos en nuevas para acercar a nuevos públicos, a los jóvenes, a las nuevas generaciones", dijo a EFE María Victoria Kodama, abogada y presidenta de la fundación.
Junto a su hermana Mariana, María Victoria explicó que la Fundación recibe múltiples pedidos de autorización para uso de la obra de Borges destinado a guiones fílmicos, adaptaciones teatrales, intervenciones con inteligencia artificial y hasta del ballet del Teatro Colón de Buenos Aires.
Preguntadas sobre si existe algún proyecto de película biográfica sobre Borges, las hermanas aseguraron que hasta el momento no lo hay, pero no se mostraron opuestas a que aparezca alguno, siempre y cuando "la ficción no supere la realidad".
Borges tuvo una vida extensa surgida de un hogar literato y de una antigua clase alta empobrecida de Buenos Aires, lo que puso al joven escritor en la necesidad de plasmar su escritura en todo tipo de formatos, desde críticas de cine y artículos en revistas de variedades hasta publicidad, mientras intentaba darse a conocer en los círculos intelectuales argentinos.
Su biblioteca, repleta de ejemplares raros y antiguos, tiene un importante valor académico porque, como dijo a EFE su biógrafo, Lucas Adur, Borges era un "lector-bibliotecario" capaz de interpretaciones hasta entonces inéditas de la literatura clásica, que anotaba en los márgenes de las páginas con su característica caligrafía ínfima.
Por eso, uno de los planes de la Fundación Borges es digitalizar todos los volúmenes, los cuales en la actualidad conserva bajo control de temperatura, humedad y exposición a la luz.
Algunos de sus libros más preciados fueron cedidos recientemente a la Caja de las Letras, iniciativa del Instituto Cervantes, para su conservación.
La figura de María Kodama cultivó polémicas durante décadas, dado que a partir de que Borges y ella iniciaron su vínculo afectivo, el escritor se alejó de amistades que había sostenido durante su vida anterior, como es el caso de Adolfo Bioy Casares, íntimo compañero y con quien escribió durante una época bajo el seudónimo de Honorio Bustos Domecq.
A Kodama también se la criticó por haber sido la única heredera del patrimonio borgeano, ya que el autor no tuvo hijos.
Sin embargo, bajo su gestión la obra de Borges no paró de moverse y de crecer, en alianza con la agencia internacional Wylie, que logró mantener sus libros en los escaparates como un imprescindible.
En Argentina, incluso, es parte de las lecturas obligadas para los estudiantes de secundaria.
La sede de la Fundación Borges, que recibe cada día visitas organizadas de estudiantes, es parte del legado mismo, ya que se encuentra pegada a la casa en la que Borges vivió durante años y en la que escribió algunos de sus cuentos más famosos, como 'Las ruinas circulares'.
Desde el 14 de junio de 1986, los restos de Borges descansan en la ciudad suiza de Ginebra, tal y como expresó el escritor en su última voluntad, y las sobrinas descartan repatriarlo.
"Ella fue su compañera durante muchos años y, desde el dolor, respetó la decisión de él de permanecer allá", remarcó a EFE María Victoria.
