"El 6 de junio, una trabajadora sanitaria fue interceptada por representantes del Ministerio para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio (PVPV) cuando se dirigía al Hospital Regional de Herat, donde trabajaba en el departamento de pediatría apoyado por MSF", escribió la ONG en un comunicado.
Según MSF, la mujer iba acompañada de su marido cuando las autoridades la acusaron de no cumplir con el código de vestimenta impuesto a las mujeres en el país.
"Fue arrestada en la calle, en un puesto de control. Los talibanes expresaron su preocupación por su vestimenta, pero luego les dieron luz verde para pasar, así que fueron al hospital donde trabaja. Pero les siguieron y los arrestaron allí", relató a EFE la responsable de operaciones de MSF, Sarah Chateau.
Los agentes la detuvieron por no llevar el niqab (el velo que cubre el rostro), que es habitual en Herat desde hace 40 años, según indica el organismo. "Pero ahora están reforzando la aplicación de la ley de forma desproporcionada. Las detenciones se centran en si se ve o no la boca y la nariz", explicó Chateau.
Tanto la trabajadora como su esposo permanecieron arrestados durante unas 48 horas en prisiones separadas.
Para ser liberada, la trabajadora tuvo que firmar junto a su marido y otros miembros de su familia un compromiso de llevar en el futuro el tipo específico de atuendo impuesto por el Gobierno de facto talibàn.
"Tuvo que firmar un papel garantizando que ahora se vestirá 'apropiadamente'. Si no lo hace se enfrenta de manera automática a un mes de prisión", dijo la jefa de operaciones.
MSF advirtió de que este incidente "no es un caso aislado" y alertó de que las severas restricciones a la libertad de movimiento de las mujeres están golpeando directamente la prestación de servicios médicos esenciales.
Se trata de la primera vez que un miembro de MSF, que cuenta con más de 600 trabajadores en la región, es arrestado por estos motivos, indicó la organización.
El arresto de la sanitaria forma parte de una reciente ola de detenciones de mujeres en Herat en la que 30 mujeres fueron privadas de su libertad, según la ONU.
Los arrestos arbitrarios, que residentes y líderes religiosos locales denuncian como contrarios a los valores afganos e islámicos, provocaron el martes una manifestación ciudadana que fue reprimida por las fuerzas talibanes con armas de fuego, palos y látigos.
El tiroteo de las fuerzas del régimen dejó al menos dos fallecidos, entre ellos un niño, según el último informe de Naciones Unidas.
