Estos protocolos son una serie de medidas acordadas con antelación entre las comunidades, los Estados y la Cruz Roja, y se activan cuando se alcanzan determinados umbrales de riesgo para que la ayuda pueda movilizarse antes de que se produzcan daños.
La idea es actuar antes del desastre y proteger simultáneamente la seguridad alimentaria, los medios de vida, la salud y el acceso al agua de las comunidades, ámbitos estos que las sequías suelen afectar a la vez, indicó la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC, por sus siglas en inglés) en un comunicado.
"La diferencia entre una amenaza y una crisis humanitaria casi siempre se decide antes del impacto. Esta vez, gracias a los pronósticos meteorológicos, a los acuerdos de acción conjunta y al financiamiento anticipado, sabemos que el momento para proteger a la población es ahora", afirmó la directora regional para las Américas de la IFRC, Loyce Pace.
En Colombia, El Salvador y Guatemala los servicios meteorológicos coinciden en que habrá lluvias muy por debajo de lo normal para el trimestre de junio a agosto, justo cuando comienza el ciclo agrícola, explicó el organismo humanitario internacional.
Los equipos nacionales de la Cruz Roja estaban a la espera de estos datos científicos para poner en marcha las tareas de alistamiento financiadas por el Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), que cuenta con cerca de 1,5 millones de dólares para la acción temprana ante la sequía en los tres países.
Estos recursos permitirán asistir a 10.000 personas en los departamentos de Morazán y La Unión, en El Salvador; a otras 10.000 en municipios del Corredor Seco de Guatemala, como Chiquimula, Jalapa y Quetzaltenango; y a 2.400 en los departamentos colombianos de Tolima y Cesar.
A las familias en situación de mayor vulnerabilidad, la Cruz Roja las apoyará mediante transferencias monetarias para resguardar alimentos, conseguir combustible y cubrir necesidades básicas, y también les brindará agua potable, insumos para cuidar cultivos y ganado y capacitaciones en prácticas agrícolas adaptativas, higiene y prevención de enfermedades por calor.
La Cruz Roja recalcó que en el mundo, sólo uno de cada 10 dólares destinados a la acción humanitaria se invierte en reducir o mitigar el riesgo de desastres.
"Es crítico que gobiernos, agencias de cooperación, instituciones financieras y organismos internacionales inviertan en la acción anticipatoria, los sistemas de alerta temprana y la acción humanitaria basada en pronósticos como mecanismos esenciales para proteger vidas, reducir pérdidas económicas y fortalecer la resiliencia", sostuvo Pace.
