El subprocurador general de la República, Antônio Edílio Magalhães Teixeira, enumeró una lista de declaraciones de Eduardo Bolsonaro en las que relató sus contactos con las autoridades estadounidenses y aseguró que el conjunto de pruebas "evidencia que la coacción existió".
"La situación es relativamente simple: coaccionar a autoridades es delito", resumió el fiscal al comienzo del juicio que se celebra en la Primera Sala del Tribunal Supremo.
Eduardo Bolsonaro se mudó a Estados Unidos en febrero de 2025 para acercarse al Gobierno del presidente Donald Trump, que el año pasado impuso sanciones contra los magistrados que juzgaron a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, por golpe de Estado.
El Gobierno estadounidense también justificó la imposición de aranceles a Brasil con base en el juicio contra Bolsonaro, que fue tildado por Trump como una "caza de brujas".
El hijo del expresidente y hermano del candidato presidencial Flávio Bolsonaro no está presente en el juicio y está siendo representado por un abogado de oficio, de la Defensoría Pública.
La decisión del Tribunal se adoptará por mayoría de votos y, en caso de condena, la misma Primera Sala definirá la pena.
El delito de coacción está castigado con entre uno y cuatro años de cárcel, y además, acarrearía automáticamente la inhabilitación política del reo.
