La presidenta del Kuomintang (KMT, Partido Nacionalista chino), la mayor fuerza opositora de Taiwán, llegó al aeropuerto internacional de Taoyuan, a las afueras de Taipéi, alrededor de las 05:10 horas (21:10 GMT) del martes junto a los miembros de su delegación, según informaron medios locales.
Cheng partió a Estados Unidos el pasado 1 de junio y visitó San Francisco, Boston, Nueva York, Washington y Los Ángeles, donde se reunió con políticos, académicos y representantes de la diáspora taiwanesa para exponer su visión de las relaciones a través del Estrecho de Taiwán, basadas en un acercamiento entre Taipéi y Pekín.
El viaje estuvo caracterizado por la discreción en torno a sus encuentros con figuras del Ejecutivo estadounidense, en un momento en que Washington sopesa la aprobación de un paquete de armas a Taiwán valorado en 14.000 millones de dólares.
Según el KMT, las interacciones de Cheng con funcionarios estadounidenses en Washington se llevaron a cabo "bajo un entendimiento de confianza mutua de que no se divulgaría públicamente ningún detalle sobre los arreglos de las reuniones".
"Durante su visita, (Cheng) se reunió con las personas con las que deseaba reunirse y transmitió los mensajes que pretendía hacer llegar. Los intercambios fueron francos, sustantivos y productivos", señaló el partido en un comunicado el pasado domingo.
La discreta acogida de Cheng en EE.UU. contrasta con el recibimiento que tuvo en China por parte del mandatario de ese país, Xi Jinping, con quien mantuvo un encuentro presencial el pasado 10 de abril, el primero entre los máximos dirigentes del KMT y del Partido Comunista chino en más de una década.
Cheng, además, es una de las voces más críticas con un aumento "excesivo" del gasto en Defensa en Taiwán: el KMT y el minoritario Partido Popular de Taiwán (PPT), que cuentan con mayoría de escaños en el Parlamento, aprobaron el mes pasado un paquete especial de defensa de 780.000 millones de dólares taiwaneses (unos 24.880 millones de dólares) hasta 2033.
Esa cuantía representa casi dos tercios del paquete especial que proponía inicialmente el Ejecutivo, que pretendía destinar hasta 1,25 billones de dólares taiwaneses, y solo contempla la adquisición de armamento estadounidense, dejando fuera la compra de drones y de otros sistemas de producción autóctona.
Esta postura ha levantado suspicacias en Estados Unidos, país que, si bien no mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán, es el principal proveedor de armamento de la isla y podría acudir en su defensa en caso de una invasión china.
