El Servicio Federal de Seguridad (FSB) comunicó detenciones de ciudadanos rusos en las regiones de Yaroslavl, Chitá, Oremburgo y la península ucraniana de Crimea, anexionada por Rusia en 2014.
En la región de Yaroslavl fue detenido un hombre nacido en 2003 que planeaba atentar contra una vía férrea por orden de Kiev. "El sospechoso fue sorprendido mientras intentaba colocar un artefacto explosivo casero", señala el comunicado oficial.
Según el FSB, el joven fue chantajeado por la inteligencia ucraniana y colaboró con ellos "durante largo tiempo". En Chitá, Siberia, fue apresado por traición otro ciudadano ruso que debía espiar para Kiev y transmitirles información para futuros ataques.
Otra persona fue detenida en Oremburgo, en los Urales, también acusada de espiar para Ucrania. El residente, de 18 años, enviaba información de instalaciones clave para ataques de drones, por lo que está acusado de traición.
Mientras, en Crimea fue detenida una mujer nacida en 1967 en Lugansk supuestamente reclutada por el Servicio de Seguridad Ucraniano.
Siguiendo instrucciones "recopiló y transmitió al enemigo información sobre las actividades de instituciones científicas, educativas y de otro tipo en Lugansk y la República de Crimea, a las que tenía acceso por motivos laborales", afirmó el FSB.
Hoy mismo, en Jabárovsk (Extremo Oriente) otro hombre fue condenado a 23 años de cárcel por alta traición por preparar un atentado terrorista en favor de Ucrania.
La oleada de detenciones tiene lugar tras varios fracasos de la inteligencia rusa en frustrar atentados, entre ellos dos coches bomba la semana pasada, que según medios independientes acabó con la vida del jefe del departamento de misiles y artillería del Ministerio de Defensa ruso, Damir Davídov.
Tampoco resultan efectivos los cortes de internet que tienen por objetivo entorpecer los ataques con drones ucranianos, pero que sin embargo golpean sin censar infraestructura clave en gran parte del país logrando en las últimas semanas un notable desabastecimiento de combustible.
