Así lo expuso durante la reunión el miembro del Buró Político (alta dirección) del PCC, José Amado Ricardo Guerra, quien además refirió que Castro, que participa mediante videoconferencia en la cita, "está convencido de que del análisis colectivo e incluso de las discrepancias, siempre salen las mejores ideas", según una nota del PCC en redes sociales.
De acuerdo con Ricardo Guerra, Castro -retirado de sus cargos formales pero "líder al frente de la revolución", según la terminología oficial- "convocó a la participación en esta importantísima reunión, en interés de enriquecer su contenido y construir el necesario consenso en este trascendental momento, para acometer las transformaciones propuestas que es lo que más conviene hoy a la revolución".
Ricardo Guerra, que es además secretario del Consejo de Ministros, indicó que Castro "alerta, que tan o más importante que la aprobación de estas transformaciones es su implementación adecuada y oportuna, con prioridades bien definidas y la participación consciente de todo nuestro pueblo".
Asimismo apuntó que lo que exige Castro es "actuar con los pies y los oídos pegados a la tierra, tomando muy en cuenta las opiniones y preocupaciones de la población".
El PCC también informó que en el pleno tiene lugar "un debate amplio y enriquecedor", donde "se reconoce la profundidad de las propuestas económicas y sociales, que constituyen una respuesta creadora, audaz, valiente y revolucionaria a la asfixia y guerra económica a la que está sometida la nación".
"Estas transformaciones son herramientas para fortalecer el desarrollo socialista", añadió.
Las propuestas de reformas ahora a la consideración del Comité Central del PCC fueron avanzadas el pasado 12 de junio por el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en una comparecencia por sorpresa ante medios estatales.
Las medidas van de la entrada en el sector turístico de "nuevos actores" en "nuevas modalidades" al fomento de la inversión extranjera directa (especialmente para cubanos no residentes), pasando por medidas para ampliar el rol del sector privado.
También contemplan cambios que llevarían a dinamizar la agricultura, el comercio exterior y el sector inmobiliario, además de descentralizar la toma de decisión y dotar de una mayor "autonomía" a empresas estatales y municipios.
Las reformas planteadas llegan en un contexto en el que la economía cubana se contrajo un 15 % entre 2020 y 2025 por la combinación de la pandemia, el endurecimiento de la sanciones estadounidenses y las fallidas medidas internas en materia monetaria y económica.
A ello se suma desde enero la política de máxima presión del Gobierno de EE.UU., que exige cambios políticos y económicos profundos con un cerco petrolero y una serie de sanciones secundarias que afectan directamente a entidades extranjeras.
