'Venus y Cupido',de Rubens, recupera su color tras un proceso que ahora muestra el Thyssen

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Madrid, 18 jun (EFE).- La pintura 'Venus y Cupido' de Peter Paul Rubens (1577-1640), ha recuperado su esplendor, su brillo y la profundidad de sus verdaderos colores tras un año y medio de trabajos de restauración para limpiar los barnices que habían envejecido la tela.

Esos barnices habían dado al cuadro una tonalidad muy amarillenta que había cambiado todos los colores y oscurecido detalles de la obra, por lo que ahora el cuadro se puede ver en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid en la forma original en la que Rubens lo pintó.

"El proceso de envejecimiento ha sido muy lento, así que casi no te dabas cuenta de hasta qué punto amarilleaba, hasta que no hemos quitado las capas de barniz viejo no hemos visto el tremendo contraste", explicó este jueves la restauradora Alejandra Martos, que es hija del cantante Raphael.

Para acometer la limpieza primero fue necesario realizar estudios técnicos y análisis de laboratorio profundos para poder conocer las características físicas y técnicas y poder trabajar con seguridad y rigor.

"Cuando empiezas a limpiar tienes mucha información y apoyo científico y vas sobre seguro", comentó Martos, quien aseguró que el reto se afronta no con miedo, pero sí mucho respeto. Especialmente en la etapa de limpieza porque lo que se hace "ya no tiene vuelta atrás".

La imagen obtenida con luz infrarroja antes de empezar la restauración mostró que debajo de la pintura subyace un dibujo limpio y firme, especialmente en las figuras y en la parte inferior derecha, donde Rubens pintó después con mayor detalle y precisión.

Esta obra era en realidad una copia de otra de Tiziano, lo que explica que el artista estableciera un planteamiento muy claro desde el inicio y no realizara grandes cambios sobre el dibujo.

La radiografía reveló también una técnica pictórica muy depurada, ya que se aprecia cómo Rubens aplicó ricas capas de pintura con densos empastes de óleo en las figuras, mientras que el fondo se muestra casi inacabado.

Preguntada por si la investigación ha desvelado curiosidades del cuadro, Martos apuntó el hecho de que Rubens aplicó una capa de blanco de plomo solo en las figuras de la Venus y Cupido, "lo que resalta las figuras como si la luz saliera de ellas".

Aparte de eso, nada. "Simplemente a veces los artistas son maravillosos y saben perfectamente lo que quieren pintar, sin correcciones ni retoques", explicó la experta.

Para Martos, poder intervenir una obra de esta categoría "es un lujo, una gozada absoluta", subrayó, orgullosa del trabajo realizado.

El museo expone ahora el cuadro junto a material audiovisual que desvela todo el proceso y permite comparar cómo estaba la obra y cómo ha quedado tras la laboriosa restauración.