De viernes a domingo, los jardines del museo se transformarán en un espacio festivo con conciertos, cine al aire libre y actividades para todos los públicos para celebrar la fecha.
Quai Branly - Jacques Chirac, situado junto al Sena, abrió sus puertas en París en 2006 con una idea poco habitual en los grandes museos europeos: mostrar en un mismo espacio las artes de África, Asia, Oceanía y las Américas sin tratarlas como mundos secundarios.
Su edificio es monumental y la colección contiene más de 360 000 obras y 710 000 fotografías.
Lo que define la visita a este museo es la sensación de desplazamiento constante entre formas de vida, rituales y modos de representación que no responden a una sola lógica.
Más de 25 millones de visitantes han pasado por sus salas en estos veinte años, muchos de ellos sin conocimientos previos sobre las culturas que allí se muestran. Para muchos, la visita funciona como un primer contacto directo con realidades culturales que rara vez aparecen en los grandes relatos artísticos occidentales.
Hay máscaras, textiles, esculturas, objetos ceremoniales o piezas de uso cotidiano. En conjunto, no ilustran una historia única, sino múltiples maneras de entender la relación entre arte, sociedad y creencias.
El museo, sin embargo, ha cambiado la manera de presentar sus colecciones en estas dos décadas. Hoy es habitual encontrar en sus exposiciones voces diversas, desde investigadores hasta artistas o representantes de comunidades vinculadas a las obras.
El origen de las colecciones y su llegada a Europa también forma parte del trabajo científico del museo. No se trata de una cuestión accesoria, sino que atraviesa la forma en que se organizan las exposiciones y se interpretan los objetos.
Además del festival, el museo celebrará su vigésimo aniversario -cuya fecha exacta se cumple este sábado- con exposiciones, encuentros y actividades diversas.
Entre las propuestas destaca 'Africa Fashion', una exposición dedicada a la moda africana contemporánea como espacio de creación cultural y expresión global.
También habrá debates y conversaciones abiertas sobre antropología, historia y museología, formatos que buscan acercar al público a las preguntas que ahora atraviesan el museo.
No hay una única forma de resumir estos veinte años, pero sí una idea que se mantiene: la de un museo que invita a mirar fuera de los marcos habituales del arte europeo para entender mejor la diversidad del mundo.
