"Creo en el diálogo, porque cualquier cierre del mismo implica la alternativa a la guerra. Queremos resolver el problema de Hizbulá y mantener vivo el Líbano, y estamos dispuestos a sentarnos a dialogar con todos", dijo Al Sharaa en una entrevista al canal Al Mashhad difundida en la noche de ayer, domingo.
El presidente, que lideró una ofensiva que derrocó a finales de 2024 cinco décadas de mano de hierro de la familia Al Asad en el país árabe, quien contaba además con el apoyo férreo de Hizbulá y de Irán, indicó que Siria podría desempeñar un papel de mediador en el Líbano, pero descartó cualquier intervención militar.
"Se puede confiar en Siria para una solución positiva mediante la reconstrucción del apoyo al Estado libanés, el fortalecimiento de las instituciones oficiales y la búsqueda de vínculos entre las fuerzas libanesas, incluido Hizbulá, porque las soluciones parciales conllevan grandes problemas", aseveró.
Estas declaraciones se produjeron después de que Trump dijera en la cadena Fox News que estaba "decepcionado de que Israel no pueda acabar con Hizbulá, y añadió: "Estoy a punto de entregárselo a Siria", comentarios que fueron ampliamente interpretados como un llamamiento a la intervención militar siria contra el grupo.
Al Sharaa replicó directamente: "Trump expresó su disgusto por lo que está sucediendo en el Líbano y su deseo de detener la guerra, y habló del papel de Siria en la búsqueda de una solución segura y pacífica, pero la declaración se malinterpretó como si Siria fuera a entrar en Líbano mañana mismo. Buscamos canales económicos entre el Líbano y Siria, no militares", aclaró.
Asimismo, agregó que Siria ya había presentado a Washington un marco de trabajo, una visión que consiste en "detener la guerra, abordar los efectos negativos en el Líbano y Siria, y encontrar diferentes soluciones económicas, políticas y sociales".
