"Debido a la tragedia firmé un decreto que declara duelo del 23 al 25 de junio en la región de Vorónezh", escribió en las redes sociales el gobernador local, Alexandr Gúsev.
Anteriormente, el gobernador informó de cinco víctimas mortales y varias decenas de heridos tras el ataque.
"Durante tres días en la región las banderas estarán a media asta. Recomendamos a las instituciones culturales y los canales de radio y televisión corregir sus planes de transmisiones y abstenerse de contenidos de entretenimiento", añadió, al señalar que este ataque "fue el peor de los últimos tiempos".
Gúsev instó a los residentes a honrar la memoria de las víctimas e indicó que recibe de otras regiones rusas mensajes de condolencia, ante lo cual agradeció "la solidaridad humana y el apoyo en este momento difícil".
El gobernador señaló que el ataque fue perpetrado justo cuando se conmemoraba el 85 aniversario de la invasión de la Alemania nazi a Rusia "con el fin de desatar el pánico", hecho que calificó de una acción "especialmente cínica por parte del enemigo".
"Ellos, los tontos ucranianos y occidentales, no pueden comprender de modo alguno que con estas acciones terroristas despertaron en nosotros una indignación y determinación mayores", sostuvo.
El ataque tuvo como objetivo una planta de semiconductores que dedica parte de su producción a componentes para misiles, según el canal ucraniano Exilenova+, que centra sus publicaciones en ataques ucranianos contra Rusia.
Aunque en un principio Gúsev no reconoció que la empresa fuese alcanzada por los proyectiles ucranianos, posteriormente admitió que "las instalaciones industriales de una empresa sufrieron daños".
Vídeos publicados en redes sociales rusas muestran el impacto de al menos tres misiles, que provocaron grandes explosiones.
