Lula, en una breve intervención en la ciudad de Ponta Porã, agradeció a Aena por los trabajos y afirmó que "lo que está ocurriendo en los aeropuertos de Brasil es una verdadera revolución".
Los aeropuertos reformados son los de las ciudades de Campo Grande, capital regional; Corumbá, en la frontera con Bolivia, y Ponta Porã, en la frontera con Paraguay.
Los tres proyectos forman parte del conjunto de once terminales gestionadas en Brasil por la concesionaria española, cuyas obras de modernización prevén inversiones por 4.500 millones de reales (unos 866 millones de dólares o 762 millones de euros) en total.
El Aeropuerto Internacional de Campo Grande fue modernizado con una ampliación de un 25 % del espacio de su terminal, lo que elevó su capacidad de 950.000 a 2,6 millones de pasajeros anuales.
También fueron ampliados los aeropuertos de Corumbá, cuya capacidad pasó de 42.000 a 120.000 pasajeros al año, tras mejoras en las áreas de embarque y seguridad; y de Ponta Porã, donde la terminal multiplicó casi por cinco su superficie y aumentó su capacidad de 30.000 a 130.000 pasajeros anuales.
