La medida no convierte al IRGC en una organización terrorista proscrita, como se informó inicialmente, sino que lo somete a un nuevo régimen por el que pasa a ser delito apoyar o colaborar con la entidad, especialmente a través de grupos vinculados a ella que operan en territorio británico por cuenta del Estado iraní.
A diferencia de las organizaciones proscritas en virtud de la legislación antiterrorista británica, el IRGC queda sujeto a ese nuevo régimen de designación creado por la Ley de Seguridad Nacional (Amenazas Estatales) de 2026, aprobada el jueves por el Parlamento y que entra en vigor hoy.
Junto al IRGC, esta nueva herramienta legal se aplica también al Movimiento Islámico de los Compañeros de la Derecha (IMCR), vinculado a Irán, y al Cuerpo de Voluntarios de la Dirección Principal de Inteligencia del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa (GRU Volunteer Corps), respaldado por Rusia.
Quienes apoyen, asistan o proporcionen un beneficio material a cualquiera de estas organizaciones podrán enfrentarse a penas de hasta 14 años de prisión, mientras que quienes cometan actos de sabotaje en nombre de estos grupos podrán enfrentarse a penas de cadena perpetua.
El primer ministro saliente, Keir Starmer, adelantó la medida durante un acto el lunes con miembros de la comunidad judía en los jardines de Downing Street, donde afirmó que el Gobierno no permitirá que el Reino Unido se convierta en un "patio de recreo" para Estados que buscan "sembrar miedo, división y violencia en nuestras calles".
El Gobierno británico acusa a los regímenes iraní y ruso de utilizar grupos intermediarios y redes criminales para llevar a cabo operaciones hostiles en territorio británico y contra sus ciudadanos en el extranjero.
