Los socios humanitarios han solicitado US$ 2.900 millones para asistir a 20,4 millones de personas este año, según los datos de los últimos sistemas de seguimiento de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), en una nación cuya población supera las 51 millones de personas, de acuerdo con cifras del año pasado del Banco Mundial.
Sin embargo, aunque las organizaciones han prestado algún tipo de asistencia a 10,6 millones de personas hasta junio, solo el 16,3 % de la población objetivo (1,7 millones) ha recibido una ayuda completa que cubra varias necesidades básicas a la vez, como alimentos, agua y atención médica.
En este contexto, la OCHA denuncia que el déficit de fondo está dejando desatendidas necesidades básicas sobre el terreno: el sector educativo registra una brecha del 83 % sin atender; la gestión de campamentos, un 77 %; y el suministro de agua y saneamiento, un 60 %.
En cambio, el sector de la seguridad alimentaria logró rebasar su meta inicial y cubrir al 103 % de la población prevista (11,7 millones de personas asistidas de un objetivo de 11,4 millones), debido a la prioridad absoluta otorgada a frenar la hambruna en el país.
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Estados Unidos, principal donante de Sudán
Para sostener este operativo, Estados Unidos se mantiene como el principal donante internacional con US$ 478 millonesaportados, seguido por la Comisión Europea (US$ 135,8 millones) y el Banco Africano de Desarrollo (US$ 83,3 millones).
Pese a que la ONU logró rebasar sus objetivos de asistencia en los siete puntos más críticos del país golpeados por la catástrofe humanitaria, la agencia de la organización alertó de que la violencia y los bloqueos burocráticos siguen impidiendo la entrada de auxilio en la gran mayoría del territorio sudanés.
Sudán se halla sumido en una devastadora guerra interna desde el 15 de abril de 2023 entre el Ejército y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), tras la ruptura del proceso político posterior al derrocamiento del entonces presidente Omar al Bashir en 2019 y el golpe de Estado de 2021.
El conflicto, que mantiene el país dividido territorialmente con encarnizados combates en regiones como Darfur y Kordofán, ha dejado decenas de miles de muertos, ha convertido a la nación en la mayor crisis de desplazamiento del planeta y ha desencadenado graves denuncias de crímenes de guerra y ataques contra civiles.
