Argentina-Brasil, un vínculo estratégico atravesado por la tensión entre Milei y Lula

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Buenos Aires, 27 jul (EFE).- Brasil es el primer socio comercial para Argentina y uno de sus principales inversores extranjeros, un vínculo económico estratégico que surca aguas turbulentas por la tensión creciente entre los presidentes de ambos países que, además, incide en el Mercosur.

Con diferencias ideológicas irreconciliables, la relación entre el presidente argentino, el ultraderechista Javier Milei, y el mandatario brasileño, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, arrastra dos años y medio de desencuentros y controversias.

El último capítulo fue el apoyo explícito, en suelo brasileño y con descalificaciones al jefe de Estado de ese país, que Milei dio el sábado pasado a la candidatura presidencial del ultraderechista Flávio Bolsonaro, principal rival de Lula de cara a las elecciones de octubre próximo.

El líder argentino se refirió a Lula como "presidiario" y "ladrón", en un discurso encendido y repleto de ofensas en el que lo acusó también de despilfarrar el dinero público de Brasil.

El Gobierno brasileño respondió por la vía diplomática: llamó a consultas el domingo a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi.

"Las expresiones de Milei son extremadamente graves. Brasil continúa siendo el principal socio comercial de Argentina y un destino fundamental para las exportaciones argentinas, aunque en los últimos años ésta relación también muestra una creciente asimetría, en la que Argentina importa bastante más de lo que logra venderle a Brasil", dijo a EFE Lisandro Mogliati, consultor argentino en negocios internacionales y experto en comercio exterior.

Según datos oficiales, Brasil es el principal destino de las exportaciones de Argentina, con una relevancia del 12 % sobre el total de sus colocaciones, aunque ese peso se redujo tres puntos porcentuales en el último año, en el que crecieron Estados Unidos y China como mercados de destino de los bienes argentinos.

"Milei juega con fuego porque tensiona innecesariamente la relación política con un país con el que Argentina intercambió más de 31.000 millones de dólares en 2025, registrando un déficit de más de 5.600 millones, lo que demuestra que Brasil no es un socio prescindible ni fácilmente reemplazable", apuntó Mogliati.

En el primer semestre del año, las exportaciones argentinas a Brasil crecieron un 4 % interanual, a 6.254 millones de dólares, mientras que las importaciones desde ese país cayeron el 17,8 %, pero, aún así, éstas superan a los envíos y totalizaron los 7.650 millones de dólares en la primera mitad de 2026.

Como resultado, en el primer semestre el déficit comercial de Argentina con Brasil fue de 1.396 millones de dólares, cifra que, con todo, estuvo muy por debajo del saldo negativo por 3.298 millones de dólares de igual periodo de 2025.

Las exportaciones de Argentina a Brasil son crecientes en el sector de hidrocarburos y el petroquímico, pero la demanda brasileña para el sector automotriz se muestra débil este año.

Según un reciente informe de la consultora Abeceb, la economía brasileña "seguirá mostrándose deslucida en un año de altas tasas, salarios comprimidos, e incertidumbre electoral, por lo que Argentina dependerá de otros socios para traccionar su sector externo durante este año".

Para Mogliati, la renovada tensión entre Milei y Lula no va a interrumpir el flujo comercial bilateral pero "sí puede deteriorar la confianza necesaria para resolver conflictos e impulsar nuevas iniciativas conjuntas, que requieren del consenso político".

El experto tampoco cree que la mala relación entre los presidentes afecte en forma significativa las inversiones de Brasil en Argentina, que representan un 6 % del total, por detrás de las de Estados Unidos, Países Bajos y España.

El otro punto sensible de la relación se centra en el Mercosur, bloque comercial fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y que, desde su creación, agiliza o paraliza su paso en función de la circunstancial mayor o menor sintonía política entre Buenos Aires y Brasilia.

Según Mogliati, detrás de la confrontación entre Milei y Lula "existen, sin dudas, dos modelos distintos de Mercosur".

"Milei coincide con la orientación que impulsó Jair Bolsonaro (presidente de Brasil entre 2019 y 2023), tendiente a flexibilizar el bloque y reducirlo esencialmente a una zona de libre comercio, dando mayor autonomía a cada país para negociar con terceros", observó el experto.

Lula, en cambio, "siguiendo la línea histórica de cohesión latinoamericana, concibe al Mercosur como un proyecto más profundo de integración productiva, política y estratégica, en un mundo cada vez más fragmentado", añadió el consultor.

Por eso, para Mogliati el riesgo no es solamente el deterioro de la relación personal entre ambos mandatarios, sino que la tensión entre Argentina y Brasil -las dos mayores economías del bloque- paralice "aún más al Mercosur, debilite su poder de negociación internacional y dificulte la construcción de políticas comunes".