Díaz-Canel hizo estas declaraciones al intervenir en el segundo y último día de la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, parlamento unicameral), en la que se analizó la implementación de estas reformas del sistema de economía de planificación central de corte socialista de la isla.
"Las transformaciones no se adoptan para complacer a Estados Unidos, no responden a ningún tipo de exigencia derivado de un limitado proceso de conversaciones que hemos llevado a cabo en este período, son el fruto de una decisión soberana de Cuba", afirmó.
El presidente subrayó que estas reformas, que calificó de "prioridad estratégica para la nación", son "las transformaciones que exige el momento", en relación a la grave crisis que sufre el país, agravada por el bloqueo petrolero y las nuevas sanciones de Washington.
Sin embargo, trató de calmar los recelos que estas medidas han suscitado en algunos sectores asegurando que las reformas no van a traer el capitalismo a la isla, sino que van a servir para "avanzar en la construcción socialista".
En ningún caso van a comprometer la "independencia", la "soberanía" y las "conquistas sociales de la revolución", indicó el presidente cubano.
Reconoció, sin embargo, que la aplicación de estas transformaciones no está exenta de "riesgos", por lo que pidió una implementación gradual y trabajar para evitar las distorsiones.
Díaz-Canel agregó en este sentido que las preocupaciones de algunos sectores son "legítimas", del peligro de la acumulación de capital a la eliminación de servicios básicos, de la falta de transparencia y control popular al aumento de la desigualdad.
No obstante, el presidente descartó que la isla vaya a caer en el "capitalismo depredador" y que se vaya a privatizar la salud pública, la educación, la ciencia y la investigación y "los servicios estratégicos".
El Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), del que es primer secretario, seguirá teniendo un papel prioritario en el país, añadió Díaz-Canel.
El presidente reconoció "el escenario especialmente complejo y desafiante" en que se encuentra sumido el país, con la política de máxima presión de Washington agravando la crisis que arrastra el país desde 2020.
Respecto a las medidas de EE.UU. contra Cuba de los últimos meses, Díaz-Canel afirmó que las reformas se dan en un contexto de "fortaleza sitiada", con el aumento de los apagones por la falta de combustible y miles de contenedores para la isla varados en otros puertos por miedo a las sanciones.
"Estamos asistiendo a la presión más extensa y profunda de un país por parte de la mayor potencia del planeta", afirmó Díaz-Canel.
El presidente acusó al "régimen neofascista instalado" en Washington y a sus "aprendices de Führer" de "perversidad", "cinismo", "extrema crueldad" y de provocar un "genocidio contra el pueblo de Cuba".
Agregó que el "imperio despiadado" busca con las sanciones y el "asedio petrolero" provocar la "asfixia colectiva" del pueblo cubano, buscando "claramente" provocar "un estallido social" en la isla.
Asimismo, Díaz-Canel aseguró que Cuba es un país de "paz" y que EE.UU. conoce su disposición e mantener una relación civilizada pero "no es una nación en disputa ni una colonia".
