La diferencia negativa entre los ingresos y los gastos del sector público brasileño, incluyendo los gobiernos central, regionales y municipales, se mantiene de esta forma en su mayor nivel este año.
El saldo negativo sumó 1,32 billones de reales (unos 260.500 millones de dólares o 226.800 millones de euros) en el acumulado de doce meses hasta junio.
El déficit primario, que excluye el pago de intereses y es considerado la principal referencia de la salud financiera en Brasil, fue de 157.200 millones de reales en los últimos doce meses (unos 31.000 millones de dólares), el equivalente al 1,19 % del PIB y 0,06 puntos porcentuales por encima del dato acumulado hasta mayo.
La deuda pública bruta de Brasil continúo consolidando su tendencia al alza y se ubicó en junio en 10,8 billones de reales (unos 2,13 billones de dólares), el equivalente al 81,9 % del PIB, lo que representa un incremento de casi un punto porcentual respecto al mes anterior.
La salud financiera de la mayor economía de América Latina cobra una importante relevancia en la campaña política de cara a las elecciones presidenciales de octubre próximo.
A pesar de las promesas del presidente Luiz Inácio Lula da Silva de erradicar el déficit fiscal, las cuentas públicas y la deuda nacional continúan en rojo y en ascenso.
Los analistas advierten de que la situación fiscal empeorará en los próximos meses debido a las presiones propias de los comicios.
El Gobierno ha incrementado notablemente el gasto público mediante la expansión de nuevos programas sociales y la aplicación de subsidios diseñados para congelar el precio de los combustibles en el marco del conflicto en Oriente Medio.
El déficit es uno de los factores que impiden al Banco Central acelerar la reducción de la tasa básica de intereses, que está en el 14,25 % anual.
Mientras tanto, la actividad productiva del país continúa perdiendo fuerza.
El PIB brasileño creció un 3,4 % en 2024 y un 2,3 % en 2025, y las últimas proyecciones del mercado financiero para este año electoral ya anticipan una mayor desaceleración que dejaría el crecimiento de 2026 rondando el 2 %.
