En los últimos meses, la dos veces mandataria de Chile (2006-2010 y 2014-2018) se ha recorrido el mundo para reunirse con autoridades de casi todos los países miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El único que se le resiste, hasta ahora, es Estados Unidos.
Aunque la elección final es terminando el año, esta semana se celebró la primera votación informal no vinculante entre los 15 miembros del órgano, un sondeo en el que la costarricense Rebeca Grynspan, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y el argentino Rafael Grossi fueron los más respaldados.
Bachelet, exdirectora de ONU Mujeres y ex alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quedó cuarta y recibió cinco votos en contra, solo superada por el senegalés Macky Sall, que acumuló siete.
La siguiente prueba de fuego será el lunes en Uruguay, en el debate que la enfrentará a los otros seis aspirantes.
La candidatura de Bachelet, de 74 años, fue presentada oficialmente en febrero pasado por el entonces presidente chileno, Gabriel Boric, junto a los Ejecutivos de México y Brasil, todos de tendencia progresista.
Un mes después, tras el cambio de mando en Chile, el ultraderechista José Antonio Kast decidió retirarle su patrocinio, pero se comprometió a no apoyar a otro candidato.
Valeria Navarro, académica Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, indicó a EFE que "no hay antecedentes recientes" de un caso como este y que "la decisión deja mal a Chile porque muestra que no hay continuidad en la política exterior", añadió.
"Es un caso bien excepcional dentro del proceso moderno de selección. La candidatura sigue muy viva, pero perder el apoyo de tu propio país introduce dudas", aseguró por su parte a EFE Lorena Oyarzun, directora de la Escuela de Gobierno y Gestión Pública de la Universidad de Chile.
Pese a que no es una norma escrita, la organización intenta cumplir con cierta rotación regional para asegurar la representatividad y esta vez correspondería a América Latina.
Además, varios Estados están pidiendo que la sucesora de Guterres sea una mujer, ya que en los 80 años de la organización nunca ha habido una secretaria general.
"Es la oportunidad que tenemos para que haya una secretaria general chilena. Hasta dentro de 30 años no le volverá a tocar a Latinoamérica", afirmó Navarro.
El Gobierno de Kast dijo en marzo que retiró su patrocinio porque consideraba que las probabilidades de éxito de la socialista eran "muy bajas" debido al exceso de candidaturas latinoamericanas y a la falta de apoyo entre alguno de los cinco países con poder de veto (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido).
La decisión generó una ola de críticas en la oposición, que acusó al líder ultraderechista de "obedecer" órdenes de la Administración de Donald Trump.
"Quedará en los anales oscuros de la política exterior de Chile", dijo a EFE Heraldo Muñoz, excanciller en el segundo Gobierno de Bachelet.
Muñoz lidera el grupo de exministros de distintas tendencias políticas que, tras el portazo de Kast, se organizaron para asesorar a la exmandataria y ayudarla a concertar reuniones con los miembros del Consejo de Seguridad.
"Brasil y México, con su potente patrocinio, compensan el retiro de Chile", subrayó.
Para Mariano Fernández, excanciller en el primer mandato de la socialista, la decisión de Kast "fue improvisada y mal fundada".
"En la propia derecha, hay voces que han manifestado que es un error", añadió a EFE Fernández, para quien "la experiencia y las aptitudes de la exmandataria son difíciles de alcanzar por cualquiera de los otros candidatos".
"Es una página muy triste en la historia diplomática de Chile y nos vamos a arrepentir", apuntó a EFE en el mismo sentido Juan Gabriel Valdés, exministro de Relaciones Exteriores con Eduardo Frei Ruiz-Tagle y para quien "México y Brasil han sido absolutamente fraternales y leales".
Tan solo unas horas después del anuncio de Kast, México y Brasil cerraron filas en torno a Bachelet.
Fuentes diplomáticas brasileñas declararon a EFE que la candidatura de la exgobernante es un tema "prioritario" para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y que "su eventual elección será un gran honor para toda la región".
"Es una estadista. Es conciliadora, firme, decidida y reúne todas las cualidades que se requieren para enfrentar los restos que existen hoy en día en la ONU", añadieron.
Aunque la votación informal del jueves no salió tan bien como esperaban, Muñoz aseguró que recibieron el resultado "con tranquilidad" y que analizarán con Brasil y México los próximos pasos a seguir.
"Vienen varios 'straw polls' en los meses venideros", concluyó, consciente de que se avecinan semanas de intenso trabajo y que la decisión final está aún lejos de haberse tomado.
