Empresas rechazan la prohibición de productos psicoactivos del cáñamo en Texas

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Austin (EE.UU.), 3 ago (EFE).- Empresas y organizaciones de la industria del cáñamo en Texas intensificaron este lunes su oposición a una nueva prohibición estatal sobre la venta y posesión del delta-8 y otras variantes psicoactivas del cannabis, una medida que ya enfrenta una demanda ante la justicia federal.

La norma, vigente desde el viernes, clasifica el delta-8, el delta-10 y otros compuestos derivados del cáñamo como drogas sin uso médico autorizado, por lo que poseerlos, fabricarlos o venderlos puede acarrear cargos penales. En cambio, mantiene legales los productos con una concentración máxima del 0,3 % de delta-9 THC.

El THC es la principal sustancia psicoactiva del cannabis. El delta-9, su variante más abundante en la marihuana, suele producir efectos más intensos que el delta-8, un compuesto que en los últimos años se ha comercializado en Texas en productos derivados del cáñamo, como gomitas, bebidas y aceites.

Hometown Hero, una de las principales compañías de productos de cáñamo del estado, criticó la medida, señalando que artículos que han sido vendidos legalmente en Texas durante años ahora son considerados sustancias controladas cuya posesión puede acarrear penas de cárcel.

La empresa, con sede en Austin, sostuvo que la prohibición perjudicará a los consumidores que utilizan esos productos con fines terapéuticos y a los comercios que construyeron sus negocios bajo el marco legal aprobado por el propio estado.

También acusó a los políticos que promovieron las restricciones de ceder a las presiones de la industria del alcohol.

"Que poseer en Texas un producto de delta-8 legal a nivel federal pueda hacer que una persona sea acusada de un delito grave debería decirte todo lo que necesitas saber sobre hasta dónde está dispuesto a llegar el Senado de Texas para proteger a los cabilderos de la industria del alcohol", escribió la compañía en la red social X.

Las críticas se produjeron después de que, el pasado viernes, dos empresas del sector y un expolicía que consume delta-8 para aliviar el estrés postraumático presentaran una demanda ante un tribunal federal de Texas para frenar las restricciones.

Los demandantes sostienen que la prohibición contradice la legislación federal, que permite comercializar productos derivados del cáñamo siempre que no superen una concentración del 0,3 % de delta-9 THC.

Además, alegan que la norma no explica cómo distinguir entre el THC presente naturalmente en la planta y el obtenido mediante procesos químicos, lo que expone a comerciantes y consumidores a una aplicación arbitraria.

Lifted Liquids, una de las empresas demandantes, asegura que ya eliminó más de veinte puestos de trabajo y que tiene mercancía valorada en unos 6,7 millones de dólares que ya no puede vender en Texas.

La prohibición fue aprobada inicialmente por el Departamento de Servicios Estatales de Salud de Texas (DSHS) en 2021, pero una orden judicial impidió aplicarla durante más de cuatro años.

El Tribunal Supremo de Texas levantó esa orden en mayo por cuestiones de procedimiento, sin pronunciarse sobre el fondo de la controversia. Posteriormente, el DSHS anunció que la clasificación comenzaría a aplicarse el 31 de julio.

La industria del cáñamo en Texas genera unos 5.500 millones de dólares anuales y sostiene aproximadamente 53.300 empleos, según un informe de la consultora Whitney Economics divulgado en marzo.