En el informe presentado este martes, la mayor petrolera del mundo obtuvo esa ganancia gracias al incremento de los ingresos derivados de unos precios más elevados del crudo, aunque el crecimiento se vio mermado por un descenso de los volúmenes vendidos y un aumento de los costes operativos en medio del bloqueo del estrecho de Ormuz.
Sin embargo, en el primer semestre de 2026, Aramco generó un flujo de caja operativo de 56.162 millones de dólares (48.815 millones de euros), inferior a los 59.251 millones (51.502 millones de euros) del mismo periodo del año anterior.
Mientras que el flujo de caja libre descendió un 10 % interanual, hasta 30.897 millones de dólares (26.852 millones de euros), debido al menor flujo de caja procedente de las operaciones, afectado por un aumento del capital circulante relacionado con mayores importes pendientes de cobro del Gobierno y un incremento de los inventarios, aunque este efecto fue compensado parcialmente por el aumento de los beneficios.
Por otro lado, los costes operativos pasaron de 127.547 millones de dólares (110.857 millones de euros) en el primer semestre de 2025 a 146.759 millones (127.555 millones de euros) en el mismo periodo de 2026, principalmente por el encarecimiento de las compras de crudo y productos refinados y químicos, así como por el aumento de los gastos de venta, administrativos, de transporte y de las regalías e impuestos.
El consejo de administración de la petrolera estatal aprobó el reparto de un dividendo base de 21.886 millones de dólares (19.022 millones de euros), correspondiente al segundo trimestre de 2026, que será abonado durante el tercer trimestre del año.
El presidente y consejero delegado de Aramco, Amin Nasser, afirmó en el informe que la primera mitad del año estuvo marcada por la capacidad de la empresa para responder a unas condiciones de mercado cambiantes y mantener la continuidad de sus operaciones pese a la "interrupción sin precedentes" del suministro a través del estrecho de Ormuz.
En el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, el estrecho de Ormuz fue bloqueado de facto por Teherán y, posteriormente por Washington, lo que ha provocado que esta vía marítima natural sea el principal punto de fricción en el conflicto, por donde pasaba anteriormente la quinta parte global de hidrocarburos.
Ante este obstáculo, el directivo de Aramco dijo que el uso del oleoducto Este-Oeste para evitar Ormuz, junto con la capacidad de almacenamiento y las terminales de exportación de la empresa, permitieron mantener la producción y las exportaciones durante la crisis regional.
Igualmente, durante este período y en julio de 2026, ciertas instalaciones de la compañía y sus filiales en el reino árabe fueron blanco de ataques, especialmente por las milicias proiraníes en Irak, lo que provocó que Arabia Saudí se sumara por primera vez al conflicto atacando posiciones de dichos grupos-, así como por los rebeldes chiíes hutíes del Yemen.
"El impacto en estas instalaciones no fue significativo para la situación financiera, los resultados de las operaciones ni los flujos de efectivo de Aramco. La compañía continuará evaluando cualquier incidente para determinar su posible impacto significativo en sus operaciones y desempeño financiero", dijo la petrolera.
