El Ejército de Pakistán dice haber abatido a 12 personas en operaciones antiterroristas

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Islamabad, 6 ago (EFE).- Las fuerzas de seguridad de Pakistán aseguraron haber abatido al menos a 12 presuntos insurgentes en dos zonas de la provincia suroccidental de Baluchistán, en varias operaciones durante los últimos dos días, informó este jueves el departamento de medios del ejército (ISPR).

El órgano de información militar señaló que las operaciones "de alta intensidad guiadas por inteligencia" se llevaron a cabo en los distritos de Washuk y Mastung, en Baluchistán, el miércoles y el jueves.

Las operaciones formaron parte de una serie en curso de operativos basados en inteligencia en los que murieron 12 militantes de Fitna Al Hindustan, un término que el Estado utiliza para referirse a los insurgentes baluchis, a los que acusa de ser apoderados de la India.

El Ejército añadió que las fuerzas de seguridad continuarán las operaciones a todo ritmo para erradicar de la nación "la amenaza del terrorismo financiado y apoyado desde el extranjero".

El viernes, Pakistán anunció que este año se ha alcanzado la cifra más alta de militantes muertos en miles de operaciones hasta la fecha, con un promedio de 10 militantes fallecidos al día.

El portavoz militar, el teniente general Ahmed Sharif, aseguró de que, en lo que va de 2026, se han realizado más de 40.000 operaciones antiterroristas, casi 200 al día, en las que han muerto 2.084 insurgentes, un promedio récord de 10 al día.

Sharif comparó esta cifra con los 2.597 militantes abatidos en todo 2025 y añadió que, en lo que va de año, 819 pakistaníes han fallecido en ataques terroristas, entre ellos 303 militares, 194 agentes y 322 civiles.

Las operaciones continúan en pleno repunte de la violencia en Pakistán, donde las operaciones militares y los ataques insurgentes se han multiplicado en los últimos dos años y por la que Islamabad señala a la India y Afganistán, a quienes acusa de financiar y dar refugio a los grupos.

Tanto Kabul como Nueva Delhi niegan su vinculación y atribuyen la inestabilidad a problemas de seguridad interna que el Gobierno paquistaní no ha conseguido atajar.