El líder golpista birmano se anota un tanto diplomático con su visita oficial a Bangkok

Imagen sin descripción

Bangkok, 6 ago (EFE).- El líder del Gobierno militar de Birmania (Myanmar), Min Aung Hlaing, se anotó este jueves un nuevo éxito diplomático tras ser recibido con honores en Bangkok por el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, en plena campaña de legitimación de un régimen que intenta romper el aislamiento internacional que afronta desde el golpe de Estado de 2021.

Este viaje a Bangkok sucede tras las visitas de Min Aung Hlaing a India, China y Laos en los últimos meses, donde también fue acogido con solemnidad, aunque el mayor espaldarazo llegó a mediados de junio, cuando el presidente chino, Xi Jinping, le abrió las puertas del Gran Salón del Pueblo de Pekín.

Este movimiento diplomático comenzó a tomar forma en abril, cuando el general colgó el uniforme militar para vestir traje y corbata a fin de aparentar liderar un Gobierno civil. Ese mes el líder golpista fue nombrado presidente por un Parlamento integrado por la cúpula castrense y configurado tras unas elecciones sin oposición ampliamente cuestionadas.

Durante la visita a Bangkok, el ministro de Asuntos Exteriores tailandés, Sihasak Phuangketkeow, defendió hoy ante los medios este acercamiento mencionando asuntos fronterizos como la seguridad, la lucha contra el crimen organizado o la contaminación del aire y el agua.

"Tenemos asuntos en la frontera. Somos proactivos al buscar la paz y estabilidad (de Birmania), por eso lo mejor es conversar", dijo el ministro, quien rechazó que este viaje "legitime" al régimen de Birmania, país con el que Tailandia comparte una frontera de más de 2.400 kilómetros.

 Desde el recrudecimiento del conflicto civil birmano como consecuencia del golpe, amplias zonas de Birmania han quedado fuera del control del Ejército, que apenas controla la mitad del territorio, convirtiendo al país en foco de actividades ilícitas con impacto fuera de sus fronteras.

Birmania es el mayor productor mundial de opio, tras alcanzar en 2025 su nivel más alto en una década, y se ha consolidado además como uno de los principales centros de operaciones de las redes de estafas en línea que proliferan por el Sudeste Asiático y que generaron pérdidas de entre 88.300 y 114.100 millones de dólares en Asia-Pacífico en 2025, según un reciente informe de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC).

La pompa con la que Tailandia -que, según la ONU, acoge a más de 80.000 refugiados birmanos, muchos de ellos exiliados tras el golpe- recibió a Min Aung Hlaing refleja asimismo el desmarque de Bangkok respecto a la postura oficial de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), más cautelosa en cuanto al restablecimiento de relaciones con el régimen.

Por su parte, Min Aung Hlaing promovió este jueves las inversiones en su país, sumido en el caos y la pobreza. En un discurso frente a unos 700 empresarios de sectores como la construcción, las finanzas y la telecomunicación, el general remarcó los lazos históricos con Tailandia y subrayó su "estratégica" posición geográfica entre las dos grandes potencias asiáticas: China e India.

Min Aung Hlaing recordó que Bangkok ha sido uno de los principales socios comerciales de Naypyidó, mientras que Anutin señaló que ambos países están preparados para iniciar "una nueva etapa de cooperación económica".

Según datos de Naciones Unidas, entre 2020 y 2024, el producto interior bruto (PIB) de Birmania se contrajo un 9%, invirtiendo el progreso económico de la década anterior. Asimismo, el Banco Mundial señala que actualmente casi la mitad de los 55 millones de birmanos viven por debajo de la línea de pobreza.

El golpe del 1 de febrero de 2021 también agudizó el conflicto civil, con nuevas milicias pro democracia y una dura represión del Ejército contra los manifestantes pacíficos que se oponían a la asonada, que terminó con una década de apertura política.

Según datos actuales de la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos (AAPP) de Birmania, aún hay 14.645 prisioneros políticos detenidos, entre ellos la nobel de la paz y exlíder democrática Aung San Suu Kyi, y 8.232 personas han sido asesinadas por el régimen militar desde el levantamiento.

La Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) solicitó en noviembre de 2024 una orden de arresto por presuntos crímenes de lesa humanidad por la persecución de la minoría musulmana rohinýa contra el entonces líder del Ejército, ahora bautizado como presidente y recibido como tal por países interesados en la estabilidad birmana.