En un comunicado, la institución no mencionó a Stefanishina por el nombre, pero la identificó a través de su antiguo cargo de ex viceprimera ministra, que desempeñó entre 2020 y 2025.
Se sospecha que la política se enriqueció ilegalmente con una suma de 13,9 millones de grivnas (unos 270.000 euros) puesto que, de acuerdo con la nota, sus ingresos legales no permiten explicar sus numerosas propiedades, registradas a nombre de amigos y familiares.
Estas incluyen varios apartamentos de lujo en Kiev, una plaza de aparcamiento y un vehículo Mercedes-Benz GLC 220, a lo que se suma que Stefanishina supuestamente estaba negociando la compra de una casa con un valor estimado de 550.000 dólares (477.000 euros).
Como medida cautelar, se ha impuesto a la exembajadora una fianza de seis millones de grivnas (116.000 euros).
Stefanishina desmintió las alegaciones a través de su cuenta de Facebook y afirmó su inocencia, al señalar que no es la primera vez que su nombre "aparece" en el curso de una investigación.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, cesó hace dos días a la ya exembajadora, quien solicitó ser relevada de sus funciones por "asuntos personales", sin dar a conocer detalles sobre su decisión.
Stefanishina ejerció como embajadora durante menos de un año tras sustituir a Oksana Markarova el 27 de agosto de 2025 y supervisó los intentos de mantener el apoyo a Ucrania por parte del gobierno del estadounidense Donald Trump.
Su cese se produce en medio de una importante reorganización del gobierno y la cúpula militar de Ucrania, que ha incluido el nombramiento del nuevo primer ministro, Serguí Koretski, y de los nuevos jefes del Ejército, del Servicio de Inteligencia Exterior y del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa.
