Durante la audiencia, Joselo denunció que el clima de odio contra los migrantes persiste en el país y afirmó: "Ni como ciudadano de Estados Unidos estoy a salvo".
El ecuatoriano aseguró que esperó casi dos décadas para poder denunciar el asesinato de su hermano, ocurrido el 8 de noviembre de 2008 a manos de un grupo de jóvenes que salió a atacar inmigrantes, y exponer lo que considera una situación de riesgo que continúa golpeando a la comunidad latina.
"No sabes lo que se siente llamar a tu madre y decirle: tu hijo fue asesinado anoche porque es hispano", afirmó al relatar el impacto que el crimen sigue teniendo en su familia casi 18 años después.
Marcelo había migrado a Estados Unidos para sostener a su familia en Ecuador tras la muerte de su padre y se convirtió en el principal apoyo económico de su hogar, de acuerdo con el relato de su hermano menor.
Joselo, que se estableció en Estados Unidos y obtuvo la ciudadanía estadounidense, sostuvo que el caso de su hermano refleja un problema que continúa vigente.
"Cada vez que veo noticias veo gente siendo arrestada, siendo maltratada", dijo, al advertir que los migrantes dejan atrás a sus familias en busca de una mejor vida y que nadie abandona su país "por gusto".
El hermano de Marcelo también denunció que los delitos de odio contra los latinos suelen quedar invisibilizados y reclamó cambios en la actuación de las fuerzas de seguridad.
"No es posible que la policía, cuando se reporta un crimen contra un latino, lo primero que pregunte sea cuál es tu estado migratorio, cuando lo importante es la víctima", sostuvo.
La abogada de LatinoJustice, Sara Becker, expuso durante la audiencia que existen patrones que evidencian, según la organización, un trato desigual por parte de la Policía de Nueva York hacia personas latinas, incluso cuando estas son víctimas de delitos.
El caso ante la CIDH se centra en si las autoridades estadounidenses permitieron condiciones que favorecieron ataques como el que acabó con la vida de Marcelo Lucero en 2008, cuando fue apuñalado por Jeffrey Conroy, uno de los integrantes del grupo que salía a agredir inmigrantes en Long Island.
Lucero afirmó que espera que el proceso sirva para impulsar cambios en el trato a la comunidad migrante y enviar "un mensaje al mundo" sobre las violaciones de derechos humanos que siguen afectando a los hispanos en Estados Unidos.
