Elevan al máximo la vigilancia en Gironda por riesgo de fuegos

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París, 8 ago (EFE).- Las autoridades francesas elevaron este sábado a un nivel "muy elevado" la vigilancia por riesgo de incendios en el departamento de Gironda, al suroeste del país, escenario hace unos días del mayor fuego del país desde 1949, que ha arrasado 42.000 hectáreas.

Siete días después de que los bomberos dieran por controlado ese incendio, que obligó a desalojar a 224.000 personas, la situación climática ha empeorado y la Prefectura situó al departamento en alerta roja, el segundo escalón más alto de los cinco previstos.

"Esta decisión implica el refuerzo de las medidas de prevención y restricción", indicó la Prefectura en un comunicado, en el que apeló a "la mayor vigilancia" a todos los ciudadanos para "prevenir todo fuego, proteger a la población y a los bienes".

Tras unos días en los que las temperaturas se habían moderado, ese sábado han comenzado a subir y los servicios meteorológicos prevén una quinta ola de calor.

Una situación que amenaza con reavivar focos en la zona del incendio, que sigue bajo la atenta vigilancia de los equipos de bomberos.

La vigilancia también se mantiene en otro incendios, como en el del macizo del Gros Bessillon, en el sureste, controlado desde este viernes pero con elevado riesgo de que se reavive, lo que justifica el desplazamiento de 450 bomberos.

También en el sureste, en el macizo de Claps, un fuego recorre desde este viernes unas 300 hectáreas, mientras que en Naussac-Fontanes, algo más al norte, se ha controlado un fuego que arrasó 75 hectáreas.

Los bomberos han dado por extinguido el fuego que recorrió 5.000 hectáreas desde hace un mes en Trévillach, en los Pirineos.

En paralelo, doce departamentos del centro y el sureste del país se encuentran en alerta naranja por tormentas, incluido el valle del Ródano, donde se esperan máximos de hasta 38 grados.

Una situación que los servicios meteorológicos prevén que se prolongue durante el domingo, antes de que el lunes las temperaturas se moderen para volver a subir el resto de la semana en lo que ya se considera como una nueva ola de calor.