Más de 10.000 según la organización y algo más de 5.000 según la Policía Nacional, convocados por las comunidades cristiana, musulmana, hebrea e hindú junto a la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos de Ceuta, se han manifestado sin incidentes durante algo más de una hora.
Los convocantes indicaron que no era tiempo para colores políticos ni para diferencias religiosas, sino para Ceuta y los ceutíes, en una jornada en la que las distintas comunidades de la ciudad han querido mostrar que comparten una misma tierra y un mismo destino.
Entre los asistentes se encontraba el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, acompañado por integrantes de la Asamblea y representantes de distintos grupos políticos, aunque la presencia institucional ha quedado en un segundo plano ante la respuesta ciudadana.
La concentración ha tenido como escenario una plaza de la Constitución abarrotada, donde los asistentes han coreado en distintos momentos consignas de “Basta ya”, “Sánchez dimisión” (en alusión al presidente del Gobierno español Pedro Sánchez) acompañado de algunos insultos, “Ceuta española”, “ilegales expulsión” o “Ceuta no se rinde”, entre otras, mientras se exhibían banderas de España y de Ceuta.
El momento central de la movilización ha sido la lectura del “Manifiesto por la Unidad de Ceuta”, a cargo del presidente de la Comunidad Hindú de Ceuta, Ramesh Chandiramani, en representación de las comunidades religiosas y de los vecinos que han promovido la convocatoria.
El manifiesto ha arrancado con una declaración rotunda: “Ceuta es España”, para reivindicar después una ciudad plural, construida durante generaciones por personas de diferentes credos, culturas y procedencias, pero unidas por una misma convivencia.
El documento ha descrito la situación actual como “extraordinariamente crítica” y ha denunciado que Ceuta ha sufrido “una violación de la integridad territorial”, al tiempo que ha reclamado al Gobierno de España, a las instituciones europeas y al conjunto de las administraciones públicas una respuesta “inmediata, decidida y proporcionada” ante la presión migratoria, las necesidades de atención humanitaria y las dificultades de seguridad que afronta la ciudad.
Las comunidades religiosas y la Federación de Vecinos han pedido medios humanos y materiales suficientes, una atención prioritaria a las fronteras y una respuesta estable que permita garantizar la seguridad, la asistencia humanitaria, la protección de los servicios públicos y el bienestar de los ceutíes.
La movilización ha concluido con un llamamiento a las autoridades para que actúen con “responsabilidad, compromiso y respuestas”, a la sociedad española para que muestre su solidaridad y a los propios ceutíes para que mantengan la serenidad, la confianza y la unidad.
El pasado 30 de julio entraron irregularmente a Ceuta, principalmente a nado, unas 72.000 personas procedentes de Marruecos, de las que 70.000 han retornado a su país según el Gobierno español.
Al menos 82 de ellos murieron, según el Instituto de Medicina Legal de Ceuta, mientras que Marruecos elevó a 14 las personas que perdieron la vida en territorio marroquí y a 236 los heridos. Algunas ONG aumentan la cifra total de muertos a 141, incluyendo también a la otra ciudad norteafricana española, Melilla.
