El objetivo de la operación, en la que no ha habido detenidos, era "influir en la toma de decisiones sueca" para poder conducir operaciones sobre "cuestiones polarizadoras" para "desacreditar a Suecia, la OTAN y la Unión Europea (UE)", informó el Säpo en un comunicado.
El Säpo resaltó que la operación había sido planeada y dirigida por el servicio de inteligencia ruso desde hacía algún tiempo, y que gracias al trabajo de la policía sueca se pudo determinar la naturaleza de la operación y sus actividades.
"Al enterarse de los intentos de influir, el servicio secreto sueco tomó acciones para proteger activos suecos vitales y contrarrestar el impacto. La operación muestra que la inteligencia y los servicios rusos siguen priorizando métodos tradicionales como reclutar fuentes humanas -agentes- para que influyan en otros", señaló el jefe adjunto de operaciones del Säpo, Cristoffer Wedelin.
Wedelin, que calificó esas actividades de "muy serias", reveló en declaraciones a la televisión pública SVT que había involucrados dos oficiales y un agente rusos, que tenían inmunidad y ya han abandonado Suecia.
Según explicó el Säpo, la inteligencia rusa se centra sobre todo en obtener información sobre posturas políticas y los esfuerzos de Suecia en relación con la OTAN, la UE y la ayuda a Ucrania.
