"Me preocupan profundamente los recientes ataques de los hutíes contra Moca, que causaron bajas civiles y militares y daños a la infraestructura, incluido el puerto", dijo en un escueto comunicado, en el que señaló que estos ataques se producen en medio de "la intensificación más significativa de la actividad militar desde la tregua negociada por la ONU en 2022".
Esto aumenta "drásticamente el riesgo de un retorno al conflicto a gran escala en el Yemen", aseveró.
Estos ataques de los hutíes "también han puesto en grave riesgo a la población civil en Moca, Marib y otras zonas", según el diplomático sueco, que subrayó que esta escalada "debe cesar, y la población civil y la infraestructura civil deben ser protegidas".
Grundberg instó a las partes a que actúen con "la máxima moderación" y colaboren con su oficina "en la adopción de medidas concretas para reducir la escalada y evitar que se sigan erosionando los logros de la tregua para la población civil yemení".
Los ataques de ayer contra el puerto de Moca y la ciudad homónima provocaron al menos una decena de muertos, entre ellos civiles, y medio centenar de heridos, de acuerdo con el Gobierno yemení.
El presidente del Consejo Presidencial de Liderazgo yemení, Rashad al Alimi, acusó a los hutíes de librar una "guerra sistemática" contra las arterias económicas vitales del país, unas declaraciones que realizó en Riad, donde reside, según la agencia oficial de noticias yemení, Saba.
Moca es una histórica ciudad portuaria que se encuentra dentro de la provincia de Taiz y cerca del estrecho de Bab al Mandeb, un punto estratégico marítimo que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
Ya el pasado viernes, el diplomático sueco advirtió de que la guerra en el país árabe iniciada en 2014 corre el mayor riesgo de reactivarse desde 2022, cuando el Gobierno internacionalmente reconocido y los rebeldes hutíes acordaron una breve tregua que se ha mantenido en gran medida hasta ahora.
