La propuesta, de la concejala Tiffany Cabán, establecería la supervisión municipal de la entrega de última milla, responsabilizaría a las grandes corporaciones de la contratación de repartidores en lugar de subcontratistas y crearía nuevas normas de seguridad y protección laboral.
"Corporaciones como Amazon construyen modelos de negocio multimillonarios protegiéndose de la responsabilidad mediante un sistema de subcontratación abusiva. A medida que los centros de entrega de última milla se han multiplicado en Nueva York, también lo han hecho los accidentes de tráfico y las lesiones laborales", indicó.
Destacó que la Ley de Protección de la Entrega, que apoyan los sindicatos, es una regulación de "sentido común" que protege a los repartidores, salvaguarda las comunidades donde operan estas instalaciones "y garantiza que las corporaciones que se benefician del trabajo de los empleados sean responsables de las consecuencias de sus prácticas comerciales".
Los centros de distribución de última milla son almacenes donde se clasifican y envían los paquetes para su entrega final. Desde 2017, se han inaugurado al menos 18 grandes centros de este tipo en la ciudad de Nueva York, 11 de ellos desde 2020.
Si bien las principales empresas de reparto, como Amazon, no siempre contratan directamente a los conductores que trabajan en estos centros, ejercen un control significativo sobre sus acciones y lugares de trabajo, señala además el comunicado del Ayuntamiento.
