"Lo más importante es que la gente deje de matarse", aseguró Nikolái Ribakov, líder del partido, al término de la vista judicial en el centro de Moscú.
La formación liberal, que había presentado una lista de unos 400 candidatos, aboga por el cese de los combates, el inicio de negociaciones de paz y la liberación de los más de 1.750 presos políticos.
Yábloko, que significa manzana en ruso, se las prometía felices cuando la Comisión Electoral Central (CEC) registró sus listas a finales de julio, algo que no esperaban ni mucho menos todos los analistas.
En cambio, una vez la CEC publicó las papeletas con la formación liberal en segundo lugar, arrancó una campaña de desprestigio dirigida por todos los partidos sistémicos leales al Kremlin y que apoyan la campaña militar en Ucrania.
Precisamente, el Supremo satisfizo hoy la demanda interpuesta el pasado viernes por los ultranacionalistas de Ródina (Patria), que acusaron a los opositores de financiación extranjera y violación de los derechos de autor y de las reglas de propaganda electoral, en lo que recibieron el respaldo de la CEC.
El juez que presidió la vista, Viacheslav Kirílov, el mismo que ilegalizó a la organización de derechos humanos Memorial, premiada con el Nobel de la Paz en 2022, consideró justificada documentalmente la exclusión de Yábloko.
Seguidamente, Yábloko, partido que se opuso a ambas guerras de Chechenia y a la anexión de la península ucraniana de Crimea y de otras cuatro regiones ucranianas, adelantó que recurrirá el fallo, para lo que tiene cinco días de plazo.
Un representante de la CEC entregó hoy al juez un documento secreto que, según su testimonio, confirmaría la "financiación extranjera" del partido opositor, terminantemente prohibida por ley.
La CEC asegura que así la confirmó antes y durante la actual campaña electoral Rosfinmonitoring, el supervisor financiero ruso que elabora la lista de extremistas y terroristas en Rusia.
Miembros del partido habrían recibido supuestamente dinero de países como Estados Unidos, Alemania o los Emiratos Árabes Unidos.
Poco importa que Ribakov negara durante la audiencia que su partido hubiera pagado por el amplio apoyo que recibieron de los jóvenes en las redes sociales o que algunas de las acusaciones de violación del derecho intelectual fueron rebatidas durante el proceso.
"Los jóvenes nos apoyan porque quieren vivir en Rusia y no quieren que los maten", comentó el líder de la formación.
Además, denunció que la demanda pedía al Supremo que "anulara por primera vez en la historia la decisión de registrar un partido político" de cara a unas elecciones en Rusia.
La pasada semana Ribakov ya intentó evitar las acusaciones de financiación e injerencia exterior al desmarcarse del llamamiento de la oposición en el exilio liderada por la viuda del fallecido político Alexéi Navalni, Yulia, a votar a Yábloko en los comicios del 20 de septiembre.
"¡Vergüenza!", gritaron los cientos de partidarios de la oposición concentrados frente al edificio del tribunal nada más conocerse el veredicto.
Un oficial de la policía amenazó con un megáfono a los jóvenes presentes que si no se dispersaban "en dos o tres minutos" serían enviados a la oficina de reclutamiento.
Las autoridades de Moscú prohíben desde 2020 cualquier acto de protesta, por lo que la concentración pacífica de hoy fue una excepción a la regla y una ocasión única.
Ribakov denunció durante la vista que el auténtico motivo de la demanda "es que nosotros estamos a favor de la paz y ellos a favor del derramamiento de sangre. Ellos entienden que la gente quiere votar por la paz. Y tienen miedo. Por eso nos quieren excluir de las elecciones".
Las autoridades y los partidos leales al Kremlin temen que Yábloko aglutine el voto de protesta contra la campaña militar, que dos tercios de los rusos quieren que se detenga cuanto antes, según los sondeos del Centro Levada.
A esto se suma que tanto Putin como el partido del Kremlin han sufrido en los últimos meses un desplome en los sondeos de opinión que no vivían desde la polémica reforma de pensiones de 2018, debido al hartazgo con la guerra, el bloqueo de internet, los problemas económicos y la crisis de combustible.
Tanto Rusia Unida como los otros cuatro partidos con representación en la Duma apoyan a pies juntillas la guerra y acusan de "traición" a Yábloko por no apoyar el esfuerzo militar, no visitar el Dombás (región ucraniana ocupada) y no incluir a veteranos de guerra entre sus candidatos.
