El hospital, dotado de dos quirófanos, una unidad de cuidados intensivos (UCI) y una sala de partos, fue inaugurado el lunes por la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina (PRCS).
"Por fin toda la región está cubierta", explica a EFE Amjad Lubani, directora del departamento de obstetricia, refiriéndose a un área septentrional que abarca entre 360.000 y 500.000 personas, hacinadas en un espacio reducido desde que el Ejército israelí ocupa militarmente más de dos tercios de Yabalia.
"La gente está regresando tras la última operación militar; los desplazados internos están volviendo del sur al norte de Gaza y viceversa", dice a EFE Bashar Murad, director de programas sanitarios de esta entidad médica, quien subraya que se trata del primer hospital con "servicios sanitarios avanzados".
Desde el 7 de octubre de 2023, Israel ha atacado numerosos hospitales de Gaza, perpetrando potenciales crímenes de guerra, además de realizar incursiones militares en las que ha arrestado a personal médico y forzado la salida de pacientes y heridos.
Todos los hospitales que había en el norte de la Franja de Gaza -el Indonesio, el Awda, uno en la localidad ahora ocupada de Beit Hanún y el Hospital de Kamal Adwan -cuyo director, el pediatra Husam Abu Safiya sigue encarcelado sin cargos-, quedaron inoperativos durante la ofensiva.
A la destrucción del sistema sanitario gazatí se suman las restricciones israelíes a la entrada de medicamentos, material y equipos médicos a la Franja; cuya entrada debe ser aprobada por las autoridades de Israel y puede demorarse meses o ser denegada por razones ambiguas, según han documentado desde 2023 diversas ONG.
La Media Luna Roja almacena en Cisjordania ocupada unos 5.000 palés con medicamentos y material sanitario que, aseguran, están listos para su envío a Gaza. Además, disponen de 35 ambulancias paradas en el lado egipcio de la divisoria con Gaza, a falta de los permisos necesarios de las autoridades israelíes.
Para que Israel permita, por ejemplo, la entrada de una excavadora para descombrar, un cilindro de oxígeno o una ambulancia, las ONG deben detallar qué entidad, cómo y dónde hará uso de esos objetos, según declaró a EFE una fuente bajo anonimato conocedora del proceso, el cual muchas veces termina en una negativa.
"Israel impide la entrada de máquinas de rayos X, reactivos y aparatos de laboratorio", enumera a EFE el director de programas sanitarios de la PRCS, Bashar Murad, por lo que las resonancias magnéticas o los tomógrafos son prácticamente inexistentes.
Tampoco quedan radioterapia ni protocolos de quimioterapia para los pacientes de cáncer. Según el médico, otro gran problema es la escasez de bidones de gasolina y de aceite de motor, ambos imprescindibles para los generadores que producen la electricidad que usan los hospitales.
"En toda Gaza llevamos tres años funcionando con generadores", resume el médico, quien urge a la creación de "un corredor humanitario" que permita la entrada de suministros, incluidas las piezas de recambio que necesitan los dinamos que van fallando.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos 18.000 gazatíes necesitan de forma urgente tratamiento en hospitales especializados (el gobierno israelí prohíbe que los gazatíes sean tratados en hospitales de Cisjordania o Jerusalén Este ocupados) o una evacuación médica a través de Egipto.
"(Pero) lamentablemente, Israel restringe el traslado de pacientes desde Gaza al exterior", agrega el sanitario, refiriéndose a otro proceso extremadamente lento coordinado con la OMS y que, en última instancia, depende de que el Ejército israelí autorice la salida del paciente y sus acompañantes de Gaza.
