El "cambio histórico", según destacó la web de noticias local Landesspiegel, fue anunciado por el príncipe heredero, Luis de Liechtenstein, en su discurso de celebración del día nacional en los jardines del castillo familiar, donde indicó que el único criterio para la sucesión ya no será el sexo, sino el orden de nacimiento.
"Con estas modificaciones queremos garantizar que la responsabilidad sobre la familia (real) y el país recaigan en el futuro en aquellas personas que estén mejor preparadas para asumir las tareas asociadas", señaló el regente del principado, de 58 años, hijo del príncipe soberano Juan Adán II, de 81.
Pese al título de "príncipe heredero", Luis ejerce desde 2004 las funciones de jefe de Estado desde que su padre las delegara por motivos de edad y para preparar la sucesión, aunque sin abdicar.
La decisión de finalizar la ley sálica no tendrá por el momento consecuencias directas, ya que ésta continúa en manos de José Venceslao, de 31 años y primogénito de Luis, aunque su hermana María Carolina, un año menor, ahora pasa a ser la segunda en la línea de sucesión.
La norma sucesoria estaba en vigor en el principado desde 1606, y con el cambio Liechtenstein se une a una tendencia que otros países europeos adoptaron principalmente en las últimas décadas del siglo XX y la primera del XXI.
La reforma en la casa real del país, uno de los más conservadores de Europa y de mayoría católica, fue aprobada el miércoles de esta semana por una mayoría de dos tercios entre los miembros con derecho a voto de la familia principesca, donde la cuestión llevaba décadas debatiéndose.
