El líder supremo talibán rechaza ceder ante Occidente a cambio de reconocimiento

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Kabul, 16 ago (EFE).- El líder supremo de los talibanes, Hibatullah Akhundzada, afirmó este domingo desde su bastión en Kandahar que el anterior Gobierno afgano tenía reconocimiento porque no controlaba su país, y aseguró que su régimen no cederá ante quienes rechazan la ley islámica.

"El Gobierno anterior, que no controlaba ni los distritos, tenía el reconocimiento internacional. Hoy que un solo Emirato gobierna todo Afganistán, no nos reconocen formalmente. Pero no tenemos enemistad ni amistad arbitraria con nadie, todo es según el Libro de Dios", dijo el líder en un discurso multitudinario, difundido en audio por el portavoz talibán Hamdullah Fitrat.

El máximo mandatario afgano pronunció este discurso durante una asamblea pública en la provincia de Kandahar, considerada el feudo religioso del movimiento en el sur del país, en el marco de las celebraciones del quinto aniversario de la toma de Kabul en 2021.

En un discurso de más de media hora, el emir arremetió contra las potencias extranjeras por la falta de legitimidad internacional otorgada a su gobierno. "Los infieles invirtieron enormes recursos pensando que no podríamos gobernar", afirmó.

"Con quienes eran enemigos del Libro de Dios y no aceptaban la Sharia, nosotros tampoco teníamos alianza. Este es el sistema de Dios, somos musulmanes y creyentes, hemos dado sacrificios por esta religión y estamos dispuestos a seguir dándolos. ¡Estamos listos para el martirio y para la muerte!" proclamó Akhundzada ante la audiencia.

El líder supremo presumió de un control interno férreo y negó cualquier fisura dentro del Ejecutivo talibán. "Hoy en Afganistán, lo digo como líder, no hay nadie en todo el sistema, desde los ministros hasta los funcionarios locales, que haya cuestionado o presentado objeciones contra una sola orden emitida por mí", aseveró.

Según sostuvo, la aplicación del sistema teocrático ha permitido proteger "el honor, la propiedad y la sangre de la gente", garantizando que "nadie pueda matar a otro, ni oprimir a otro, ni deshonrar a otro".

Finalmente, dirigió un mensaje de gratitud hacia las filas talibanes: "Agradezco profundamente estos sacrificios y el fervor de todos vosotros. Todos sois mi ejército, mis soldados y mis hijos".

El líder supremo mantiene un aislamiento extremo y apenas emite mensajes de forma ocasional, habitualmente limitados a discursos escritos con motivo de las festividades religiosas u otras fechas especiales.

Akhundzada reside en Kandahar, considerada el verdadero centro de poder y bastión ideológico del movimiento talibán. Desde allí maneja las directrices del país bajo un férreo velo de misterio: no existen registros de vídeo ni fotografías recientes de sus apariciones, y las asambleas a las que acude presencialmente se celebran bajo estrictas medidas de seguridad.