El Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud libanés dijo en un escueto comunicado que “el saldo total acumulado de la agresión desde el 2 de marzo hasta el 16 de agosto es de 4.346 muertos y 12.301 heridos”.
La Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANN) indicó, por su parte, que este domingo se han producido explosiones y sobrevuelos de aviones no tripulados israelíes en diversas localidades del sur del Líbano, la zona más castigada del país tras el estallido de la violencia entre Israel y el grupo chií Hizbulá.
Ayer, al menos once personas murieron, entre ellas mujeres y niños, y 19 resultaron heridas en los ataques israelíes contra las poblaciones meridionales de Ansar y Deir Zahrani, en una de las escaladas más mortíferas desde junio, que provocó el desplazamiento de cientos de familias hacia el norte del Líbano.
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El presidente libanés, Joseph Aoun, consideró esa acción israelí como “un claro mensaje al proceso de negociación y a los esfuerzos estadounidenses por implementar dicho acuerdo”, en referencia a la ronda de conversaciones directas que Israel y el Líbano llevan a cabo, con mediación de Washington.

A finales de junio, Israel y el Líbano firmaron un acuerdo marco, mediado por Estados Unidos, sin la participación de Hizbulá, que ha quedado excluido del proceso de negociación pese a las críticas del grupo.
Entre los puntos acordados, se estipula un alto el fuego y la retirada gradual de Israel de varias áreas del sur del Líbano que las tropas israelíes han ocupado en el marco de su invasión, a las que el texto rubricado se refiere como “zonas piloto”.
