De acuerdo con la investigación de ese diario, hay diez bases del Kremlin equipadas con plataformas de lanzamiento recién construidas para los drones suicidas de largo alcance más avanzados de Moscú.
Algunas de estas bases ya se están utilizando para atacar intensamente a Ucrania, pero también representan una amenaza a largo plazo para los aliados de la OTAN, al situarlos al alcance de los drones de ataque de alta tecnología de Rusia.
Esta tecnología que evoluciona rápidamente podría eventualmente volverse en contra de Europa si estalla un conflicto bélico, ya que algunas de las bases sitúan a los drones más potentes de Rusia a una distancia que permite alcanzar Varsovia.
El Telegraph afirma, además, que funcionarios de inteligencia de Europa y Estados Unidos creen que Rusia contempla la posibilidad de llevar a cabo una provocación armada en suelo polaco, ataques con misiles o drones contra infraestructuras críticas.
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Un funcionario de la OTAN declaró al diario que la alianza militar está “preparada para defender cada centímetro del territorio aliado” y que seguirá reforzando su “capacidad de disuasión y defensa frente a cualquier amenaza, incluidas las de los drones”.
Según el análisis de imágenes por satélite, el rotativo identificó varias nuevas rampas de lanzamiento utilizadas para el despegue de drones a lo largo de la frontera rusa con Bielorrusia y Ucrania.
Algunas de las bases de operaciones para drones se han reconvertido a partir de instalaciones militares y aeropuertos civiles, mientras que se han habilitado plataformas de lanzamiento adicionales en zonas rurales de Rusia.
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El análisis de imágenes realizado por DroneSec, una empresa de inteligencia especializada en drones, reveló que unas rampas recién instaladas parecían tener una longitud mayor, lo que indica su capacidad para lanzar los drones de ataque de largo alcance más recientes del Kremlin.
El diario subraya que Moscú ha estado modernizando a gran velocidad su versión del dron iraní Shahed, desplegando variantes más nuevas propulsadas por motores a reacción y capaces de alcanzar objetivos situados a casi 1.000 kilómetros de distancia.
El uso de estas nuevas variantes desde las bases identificadas pondría a la capital de Polonia al alcance de los ataques rusos, si bien no hay indicios de que Rusia planee un ataque de este tipo.
No obstante, los líderes de la OTAN se preparan para un posible conflicto futuro, agrega.
