Misión militar alemana llega a su fin en Kurdistán iraquí en medio de proceso de retirada

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El Cairo, 26 ago (EFE).- La misión militar de Alemania en región semiautónoma del Kurdistán iraquí, que operaba en esa zona del norte de Irak desde 2015 en el marco de la coalición internacional de lucha contra el Estado Islámico (EI), concluyó este miércoles, en medio del proceso de retirada de tropas extranjeras del país árabe.

El Ministerio Peshmerga (las Fuerzas Armadas kurdoiraquíes) dijo en un comunicado que el campamento militar de Stefan, en el aeropuerto de Erbil, fue el escenario de las ceremonias oficiales de "la conclusión de las misiones militares de los consejeros militares de las fuerzas alemanas".

Al acto asistieron el comandante de las fuerzas alemanas en la región del Kurdistán, coronel Osten Pietsch, y el jefe del Departamento de las Fuerzas Armadas Ministerio de Defensa alemán, Gunter Schneider, que recordaron los "años de presencia activa y de impacto en el marco de la coalición internacional" contra el EI.

Esto representa el primer anuncio de salida de tropas extranjeras del norte de Irak después de que el Gobierno iraquí fijara el próximo 30 de septiembre como fecha máxima para el fin de esta coalición internacional liderada por Estados Unidos, una decisión tomada tras largas conversaciones entre Washington y Bagdad.

Diferentes gobiernos iraquíes, así como milicias cercanas a Irán, han exigido en los últimos años la salida de las tropas extranjeras de Irak al considerar que el país es estable y no está amenazado por Estado Islámico, que logró controlar amplias zonas del territorio iraquí entre 2014 y 2017.

Estas demandas se intensificaron después de que, en 2020, Washington asesinara al entonces comandante de la Fuerza Quds iraní Qasem Soleimaní en el aeropuerto internacional de Bagdad, lo que llevó tanto al Gobierno como al Parlamento iraquí a pedir formalmente la salida de las tropas estadounidenses y, por extensión, de toda la coalición.

Las fuerzas de la alianza internacional han adoptado desde entonces un rol más centrado en el entrenamiento de soldados iraquíes y asesoramiento.

El proceso de retirada, sin embargo, se ha ido postergando por desacuerdos entre EE. UU., que quiere conservar su influencia militar en un país tan clave como Irak, y Bagdad, que insiste en que para prosperar es imprescindible la salida de los militares extranjeros.

Precisamente, el 30 de septiembre también es la fecha límite para el desarme de todas las milicias y grupos paramilitares en Irak que también ayudaron a derrotar al Estado Islámico, una demanda de Washington que con la que el Gobierno iraquí se ha comprometido pese a las reticencias de las facciones armadas.