Las autoridades prevén que en este laboratorio, ubicado en el pueblo de Londonderry, se procesen y analicen más de 20.000 muestras químicas y de huellas dactilares al año, de acuerdo con un comunicado conjunto de la Fiscalía de New Hampshire y la DEA.
"Esta inauguración marca la finalización de una instalación forense de vanguardia. El laboratorio fortalecerá la capacidad de la agencia para analizar evidencia de drogas e identificar amenazas emergentes en toda la región" de Nueva Inglaterra, destaca la nota de la DEA.
El laboratorio de Nueva Inglaterra es el octavo laboratorio regional de la DEA y amplía la capacidad de la agencia para realizar análisis forenses oportunos en una región "que ha sufrido importantes amenazas por parte del fentanilo, la metanfetamina y otras drogas sintéticas".
El análisis forense rápido desempeña un papel fundamental en las investigaciones de drogas. Los resultados de laboratorio ayudan a los investigadores a identificar sustancias, determinar la composición y potencia de las drogas incautadas, vincular pruebas con actividades delictivas e identificar nuevas amenazas emergentes, destacan las autoridades.
Esta información proporciona a los fiscales pruebas científicas cruciales para sustentar los casos penales, además de ofrecer inteligencia en tiempo real para identificar y rastrear posibles tendencias de sobredosis.
"La inauguración del laboratorio representa un avance significativo en nuestra capacidad para apoyar las investigaciones de narcotráfico en toda Nueva Inglaterra y el norte del estado de Nueva York", indicó Frank Tarentino, jefe adjunto de Operaciones de la DEA en el Noreste.
Tarentino indicó además que, a medida que evolucionan las drogas ilícitas, resulta "fundamental y urgente" poder identificar rápidamente las sustancias emergentes.
Su ubicación en el sur de Nuevo Hampshire facilita un mayor acceso a los servicios forenses para las investigaciones de la DEA en este estado, así como en Connecticut, Maine, Massachusetts, Rhode Island y Vermont.
