En un telegrama enviado al Palacio Real de Oslo y dirigido al nuevo rey de Noruega, Haakon VIII, el pontífice manifestó su tristeza por la noticia y trasladó su "más sincero pésame" a la familia real y a todo el pueblo noruego.
"Consciente de sus múltiples años de dedicado servicio al Reino, que espero que sigan dando fruto, le aseguro mis oraciones por el descanso eterno del fallecido rey", señala el papa en su mensaje.
Asimismo, León XIV invocó de corazón las bendiciones de Dios "de consolación y paz" sobre la nación noruega y sobre "todos los que lloran su pérdida".
