Estas cifras corresponden a las 'Proyecciones de población de la República de China' (nombre oficial de Taiwán), difundidas este viernes por el Consejo Nacional de Desarrollo (NDC), que cada dos años actualiza sus previsiones demográficas a partir de la evolución de los nacimientos, las defunciones y las migraciones.
"Dado que la tasa de fecundidad de nuestro país se mantiene aún en niveles relativamente bajos, la estructura demográfica está a punto de dejar atrás su etapa de mano de obra abundante; en el próximo medio siglo, las tendencias de envejecimiento y de reducción del volumen total de la población serán cada vez más evidentes", advirtió el organismo en un comunicado.
Según el NDC, con las tendencias actuales de baja natalidad y envejecimiento, el número de habitantes de Taiwán descenderá a 21,97 millones en 2035 -1,2 millones menos que en 2026-, y la población infantil, en edad activa y anciana representará el 6,9 %, el 64,4 % y el 28,7 % del total, respectivamente.
La entidad pronostica que esa dinámica no hará más que acentuarse con el paso de las décadas, hasta reducir la población a 12,15 millones de personas en 2075.
Ese año apenas habrá 585.000 habitantes de entre 0 y 14 años en la isla -solo un 4,8 % del total-, mientras que las personas de 65 años o más superarán los 6,43 millones (52,9 %) y sobrepasarán a la población en edad de trabajar, que se quedará en 5,13 millones (42,3 %).
Taiwán, uno de los principales centros globales de fabricación de chips avanzados para inteligencia artificial, afronta desde hace años una grave crisis demográfica: el número de nacimientos cayó por décimo año consecutivo en 2025, hasta un mínimo histórico de 107.812, según cifras oficiales.
La tendencia tampoco muestra indicios de revertirse este año, ya que la población isleña disminuyó el pasado julio por trigésimo primer mes consecutivo, hasta los 23,25 millones, lo que representó una contracción interanual de 102.934 personas, de acuerdo con datos del Ministerio del Interior.
En este contexto, el presidente taiwanés, Lai Ching-te, presentó a finales del pasado mayo una nueva estrategia demográfica destinada a combatir la baja natalidad, basada en el aumento de subsidios, ayudas a la crianza y nuevas medidas de conciliación laboral y familiar.
