"Parte del sitio fue destruida y la otra parte permanece, pero está gravemente dañada. Hoy, en esta campaña, estamos trabajando para rescatar los artefactos de este sitio", explica a EFE Itimad Abu Amara, parte de la Asociación Mayasem para la Cultura y las Artes (MACA, en inglés) de Gaza.
Abu Amara, que forma parte del equipo de "guardianes del patrimonio" de la organización, denunció que Israel ataca "deliberadamente" los sitios arqueológicos palestinos: "Trabajamos para revivir y salvar la identidad cultural palestina de entre los escombros y evitar su desaparición".
En el patio de la mezquita, reducido a escombros y con un cráter junto a los arcos que marcan la entrada del templo, los voluntarios tratan de conservar los libros que había en su interior y desempolvan algunas de las columnas que se han visto destruidas.
El jueves, el primer día de los trabajos de restauración en el templo, en torno a una veintena de ciudadanos acudieron a ayudar en los trabajos, explica la historiadora y arqueóloga Shaimaa Natour, también miembro de MACA.
Detalla que el proyecto de restauración pretende mostrar a la población que "la mezquita Abu Salim seguirá siendo accesible para todos a pesar de los daños sufridos".
Los trabajos para velar por el patrimonio local, lamenta, son difíciles por la falta de recursos: "Estamos trabajando con un número limitado de herramientas. Hemos intentado conseguir más, pero no hay recursos disponibles, ni financieros ni de personas que apoyen estas campañas".
La de Abu Salim fue una de las dos mezquitas bombardeadas por las fuerzas armadas israelíes el lunes (además de la de Ascalón, en el campo de refugiados de Shati), junto a otras tres posiciones en el centro y norte de Gaza, alegando que funcionaban como almacenes de armamento de Hamás.
Entonces, el Ejército de Israel aseguró que los bombardeos eran una "advertencia" contra cualquier "amenaza para los civiles israelíes", pese a que las propias autoridades israelíes y la Junta de Paz (que supervisa el alto el fuego) aseguran que los ataques sólo se producen contra amenazas "inminentes".
"De repente recibimos una orden de evacuación, abandonamos la zona en menos de cinco minutos", explica a EFE uno de los vecinos que residen junto al templo, Osama Abdan. Desde que nació, en 1968, ha residido junto a Abu Salim.
Tres personas resultaron heridas en el bombardeo.
Saher Yuda, también vecino, insiste en que la mezquita "no se utiliza para ningún otro fin", en alusión a las acusaciones de su uso como almacén de armas.
"Si Dios quiere", empieza, "(...) restauraremos lo que queda para que pronto podamos rezar en ella, si Dios quiere".
El Gobierno gazatí sostiene que Israel ha atacado o dañado 1.244 de las 1.275 mezquitas de Gaza, así como que 1.077 han sido totalmente destruidas, según un comunicado de la oficina de medios del Ejecutivo emitido tras los bombardeos del lunes.
